Los pequeños David y Benjamín, los niños que salieron de El Salvador para reunirse con sus padres en los Estados Unidos, no se han comunicado con ellos. Gustavo y Sandra están preocupados y reciben una llamada del coyote que lleva a sus hijos. En México la misma policía local intentó secuestrar a todo el grupo de migrantes en el que iban. Pero el traficante, ese que regularmente es el malo del cuento, pagó el rescate de los niños. Mil pesos mexicanos por cada uno.

Mientras tanto en Orizaba, Veracruz, un grupo de migrantes espera al tren que los acercará a la frontera sur de los Estados Unidos. Entre ellos se encuentran Filiberto, un hombre que rebasa los 40 años, y su hija de 17. Cuando la máquina se mueve ellos tratan de alcanzarla. La chica logra agarrar una de las escaleras de un vagón en movimiento pero no puede subir. Una mano se le resbala y sólo va colgada del peldaño con la otra. Su padre, que corre tras ella, la intenta jalar de la camiseta. Si cae puede ser arrollada por el tren.

Crónicas de asfalto radio presenta: Vidas Cruzadas, historias de la migración ilegal. Capítulo cuatro: Perdiendo el tren.

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