David y Benjamín, los niños migrantes que salieron de El Salvador para reunirse con sus padres en Estados Unidos, por fin han llegado a su destino. ¡Lo lograron! Después de no saber nada de ellos, Gustavo y Sandra recibieron una llamada. En cuanto pusieron un pie en Estados Unidos la migra puso a sus hijos bajo resguardo.

Las razones para exponer a sus pequeños a un viaje así son muchas: el trabajo es una de ellas, la violencia también. Un mes después del reencuentro de la familia Gustavo se enteró que mataron a dos familiares suyos en El Salvador. Su único crimen fue trabajar en una zona controlada por pandilleros. “¿Ves los difícil que es ganarse la vida allí?”, cuestiona el hombre.

Escucha: Vidas Cruzadas. Estar en dos lugares al mismo tiempo

Mientras tanto en El Salvador, Fernando Buenfil, mira el retrato de un tranvía que le recuerdo en San Francisco. Primero, después de trabajar ocho años con una familia vietnamita, fue deportado. Pero volvió a cruzar la frontera y se quedó siete años más. Regresó a su tierra sólo cuando su padre murió y decidió no volver más a los Estados Unidos.

Crónicas de asfalto radio presenta: Vidas Cruzadas, historias de la migración ilegal. Capítulo final: Entre familia.

Foto portada:  Petezin / Visualhunt

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