“Sólo los duros y fuertes pueden llamarse a sí mismos espartanos. Sólo los duros, sólo los fuertes”.
Leónidas (300).

Fue el 5 de octubre de 2014, día que se congregaron los espartanos de esta era contemporánea.

Estaban ahí 300 espartanos en la línea de salida esperando la señal que los haría vencer una de las más grandes batallas: contra si mismos.

El Hipódromo de las Américas, al Poniente de la Ciudad de México,no lucía como siempre; ese domingo se convirtió en un auténtico campo de batalla: 20 obstáculos de entrenamiento militar en una extensión de siete kilómetros. Bloques de 300 participantes en periodos de 30 minutos, hombres y mujeres con el mismo entusiasmo dispuestos a todo por medir su honor, su valor y su fuerza.

No les importó firmar su casi sentencia de muerte:

“Admito que al participar en la carrera soy el único responsable de mi salud, cualquier accidente o deficiencia que pudiera causar a mi integridad física, incluso la muerte…”.

Para Óscar López firmar tal sentencia no retumbaba en sus oídos, lo único que hacia eco era el vencer sus propios límites, él considera que esta carrera “te fuerza hasta tus límites, te hace ver que puedes dar más de lo que pensabas” y la palabra rendirse no existe en su vocabulario.

Y no, nunca se ha rendido. A pesar de no ser un atleta de alto rendimiento, en los últimos 18 meses su único propósito ha sido el cruzar la meta, tener en sus manos el trofeo de la gloria y saborear ese dulce momento. Los entrenamientos no fueron fáciles: correr entre cinco y 10 kilómetros diarios, cuando su máximo eran tres y con grandes esfuerzos. Lo hacia luego de la jornada laboral de más de 10 horas para concentrarse en tan anhelada presea. Ese día, antes de iniciar la batalla, su mente y su espíritu estaban enfocados a conseguir esa medalla, olvidó los golpes, el dolor y el inmenso esfuerzo físico que le dejaría una de sus grandes pasiones que tan sólo dura entre una y tres horas.

Un ciudadano que no esta familiarizado con este deporte, se preguntará ¿qué es esta competencia? ¿Cómo surgió? ¿Quién en su sano juicio se atreve a hacer esto?

Spartan-3

The Spartan Race fue corrida por primera vez en Catamount Williston, Vermont Estados Unidos en 2010. Más de 500 aspirantes tuvieron que someterse a diferentes pruebas y una serie de obstáculos, inaugurando así la que posteriormente se convertiría en una de las carreras más duras del mundo.

Esta carrera se presenta en 14 países, entre ellos Canadá, México, Estados Unidos, Corea del Sur y Australia. La serie incluye el Spartan Sprint, en la que se corren 7 kilómetros; el Spartan Super, que se conforma por 14 kilómetros, y el Spartan Beast, más de 24 kilómetros.

Joe De Sena, su fundador, ha descrito así su creación:

–Nosotros te traemos desafíos duros y tal como en la vida real no puedes brincarte ninguno. Si no eres capaz de terminar serás penalizado con más ejercicios. Aquí el tiempo cuenta y existen rankings y sistema de puntuación en este deporte.

Pero, ¿por qué evocar a los guerreros espartanos en una competencia deportiva?

Spartan-4

Pues bien, centrémonos. Estamos en Esparta, año 480 A.C., el mundo es convulso, Persia es el imperio con más poder del Oriente Próximo. Jerjes I, rey de Persia, no escarmentado de la tunda que los griegos le propinaron a su padre, el rey Darío I en la Batalla de Maratón, clama venganza y se propone invadir Grecia (que, por supuesto, no era tal y como la conocemos ahora). Atenas necesita desesperadamente la ayuda de los espartanos y las demás polis griegas, para no ser engullida por las hordas de Jerjes.

El rey persa intentó abrirse camino con alrededor de 300 mil hombres por el gran estrecho, pero una pequeña fuerza de 300 espartanos, comandada por el rey Leónidas, detuvo al numeroso ejército durante dos días, dando así el tiempo necesario para que se agruparan los otros ejércitos griegos.

El espartano se preparaba para la guerra desde pequeño, con el único propósito de mantener a su país libre de la tiranía de otros estados. No eran muy numerosos los espartanos ya que sólo sobrevivían los más fuertes y sanos. Esos hombres eran criados, curtidos y forjados para la batalla desde la infancia, sometidos a innumerables entrenamientos físicos para, de este modo, convertirse en militares y guerreros excelentes.

Ahora, regresemos al siglo XXI, ahí en el Hipódromo de las Américas. En esta odisea ya conocida por Óscar, se arrastró bajo un alambre de púas, debió permanecer cerca del suelo para no ser herido por las puntas de metal; escaló muros, acarreó objetos –esta vez cargó un saco de arena de más de 20 kilos y subió 8 pisos–, trepó de una cuerda y brincó bardas. Cuenta que sólo fue penalizado dos veces con los famosos burpees, un ejercicio combinado que imita el salto de la rana con lagartijas; por cada obstáculo no realizado se cobraba una pena equivalente a 30.

Este espartano que ya ha vivido cuatro carreras dice que ninguna es igual a la otra, cada una tiene un grado de dificultad, pero también de sorpresa, tal vez ahí radique su gusto por carreras de obstáculos militarizados como esta:

–Cuando cruzo la meta, simplemente veo de lo que soy capaz, para mi es lo máximo, una emoción muy grande. Después de todo el esfuerzo, el cansancio, el dolor y todo lo que te deja la carrera, al ver y al cruzar la meta se juntan todas las emociones. No sé si brincar, gritar, tirarme al piso, llorar, todo se me junta. Siento una emoción muy grande al ver que lo he logrado. Es conseguir algo muy importante en mi vida, algo que nadie te regala, que lo haces por ti, que lo haces tú sólo, que te cuesta a ti y a nadie más. Ésta es una experiencia que vale cada centavo que pagas por formar parte de ella, cada entrenamiento, cada paso y cada kilómetro recorrido, todo es una similitud con la vida misma. En el camino encontrarás muchos obstáculos, hay que hacer todo por pasarlos de la mejor manera, ya sea por arriba, abajo o brincarlos y, otras veces, aunque no queramos, nos toca hacer burpees, pero lo importante es saborear la dulce sensación de llegar a la meta.

Spartan-1

Pero no todo termina aquí, porque como en la antigua Esparta “los espartanos nunca se retiran. Los espartanos nunca se rinden” y Óscar como todo un guerrero sin límites tampoco se retira de la batalla y tendrá que vencer uno de los retos más comprometedores que ha realizado en toda su existencia; casi 35 kilómetros con obstáculos en tan solo un fin de semana en Real del Monte, Hidalgo, a mediados de noviembre.

¿Cómo lo logrará? Con el valor, la constancia y la fuerza que solo un espartano tiene, tal como el soberano Leónidas pronunció: “Sólo los duros y fuertes pueden llamarse a sí mismos espartanos. Sólo los duros, sólo los fuertes”.

Comments

comments