Everardo Pillado lee con pasión las primeras líneas del cuento La lagartija grifa: “Y realmente no fumo la tóxica yerba. ¡Pero me doy cada hornazo!”. Se lleva la mano izquierda a la boca y con los dedos índice y pulgar presiona la bachita imaginaria de mariguana. Entonces le jala. La gente que asiste a la presentación del libro Tepito Crónico lo escucha atento. “Los humos de la mota me tiene chida. Soy una lagartija privilegiada”, dice el hombre que en realidad no lee; actúa, vive el cuento como buen director de teatro.

El maestro Eduardo Vázquez Uribe lo mira. Él conoce a la perfección el cuento —él es el compilador de los relatos que conforman el libro— pero le gusta escuchar a Everardo. De hecho cada viernes cuando se reúnen en la Galería El Umbral, a espaldas del Deportivo Tabasco, en la colonia ex Hipódromo de Peralvillo, junto a otros escritores, Everardo lee los escritos en voz alta y al término llueven las criticas, las correcciones, las virtudes al texto y el ron con coca para calmar la charla acalorada. Así se trabaja en el taller de El Sótano de los Olvidados. Así salieron las 38 narraciones de Tepito Crónico.

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Eduardo Vásquez

Eduardo Vásquez

“Tepito es un barrio que ha sido estigmatizado por muchos años, que ha sobrevivido a pesar de todo. Se cuenta que parece que es la entrada al infierno, y es cierto. Hay una parte. Tampoco vamos a sublimar la pobreza ni la violencia. Pero también hay una parte importantísima de creación de cultura”, cuenta el maestro Eduardo Vásquez, uno de los escritores que ha dado el barrio bravo.

La cachondería de una mujer que quiere y no quiere que su amante la toque, los jugadores del frontón de Las Águilas que sirven de pretexto para que un comerciante y un narco hagan la apuesta, los borrachos que filosofan sobre su barrio, son sólo algunos de los personajes que doce autores tomaron de su barrio y los llevaron a la letra para describir la vida diaria de uno de los sitios más emblemáticos no sólo de la Ciudad de México, sino de todo el país.

“Tenemos ya nueve libros. Empezamos con El lado oscuro de Tepito, su cultura. Precisamente porque el lado oscuro no es el que se da a través de los medios de difusión, ese todo mundo lo conoce. El lado oscuro de Tepito es su cultura, esa que está enterrada, esa que no se ve, que no se huele ni se siente, sin embargo vive, se mueve, ahí está”.

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Everardo Pillado

En las páginas del libro se puede leer, entre otros, al ex boxeador Octavio, el Famoso Gómez, que recurre a sus vivencias en cuadrilátero; a Estela González Valencia, que en el día es directora en un jardín de niños y en las tardes y noches da rienda suelta a la pluma erótica y oscura que posee; a Alejandro Reyes Arias, quien en 2012 ganó el premio LIPP de Novela la brasserie México; a Fernando César Ramírez, creador de la revista Desde el Zaguán, que publicaba artículos, cuentos, poemas e historia de personajes del barrio; y a Primo Mendoza Hernández, premio Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz, 2009, en la categoría de cuento. Además se pueden apreciar ilustraciones de artistas del barrio como Humberto Vallejo, las fotografías de los Fotografítos de Tepito, y la letra del escritor Agustín Ramos, que se dio tiempo de leer todos los cuentos y escribir el prólogo.

“¿De dónde sacamos dinero para hacer esta cosas y regalarlas? Han de ser rateros, nos dicen. Nos metemos a concursos y de ahí hacemos los libros”, comenta a la audiencia el poeta Fernando Ramírez, que también tiene sus críticas a los apoyos gubernamentales, como el PACMYC, con el cual pudieron editar el libro. “Si te dicen cincuenta mil pesos son los mismos que tienes que justificar. Y sucede que los camiones, la comida, el chupe y lo que sea lo tenemos que pagar nosotros, no nos lo pagan ellos. El esfuerzo, nuestro tiempo, las regañadas, el tener que lavar los trastes para venir aquí, si no, no me dejan venir. Nos juzgan de vagos por hacer estas cosas”.

Fernando César Ramírez

Fernando César Ramírez

Everardo piensa algo muy similar. Sabe que mucha gente cree que no trabajan y que sólo están sentados o bebiendo. Pero no es así.

“Llegar a tocar los sentimientos, llegar a tocar nuestros recuerdos para apachurrar la nostalgia, tener las cualidades y sacarlo al papel y exponerlo a todos ustedes, a los lectores, no es cuestión fácil. Y ayuda mucho el ocio, sí, pero ayuda también el dolor y muchas cosas que tienen que ver con el tema madre de la literatura: la vida. Nosotros no discriminamos a nadie. Compartimos con nuestro corazón. Creemos que mucha gente se censura, que mucha gente se discrimina a sí misma, porque no lee, porque no participan de esta gracia que es el quehacer artístico y cultural”.

Por el momento Tepito Crónico se puede conseguir en las presentaciones del libro —la próxima será el 25 de junio en la Galería José María Velasco— y pronto subirán en una página web la versión digital.

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