La primera vez que escuché a Albert Pla fue en el programa de radio que tenía un amigo por Internet, hace como 13 años. Durante una hora yo operaba la consola y mi amigo me pasaba sus discos de rock radical vasco. Pero un día cambió la jugada y presentó a músicos catalanes.

—¿Has escuchado a Albert Pla?
—No —contesté detrás de la consola.

Me dio un disco con una portada de caricatura. Era la mirada de un cantante. Desde el escenario, más allá de sus manos y el micrófono, el hombre veía que al público lo que menos le interesaba era su música. Algunos peleaban, otros miraban a un tipo que hacía malabares con fuego, uno más bostezaba. Abajo venía el título del álbum: “Veintegenarios Albuquerque”.

—Ponte la tres.

Yo esperaba la potencia y agresividad del punk o una sacudida de ska. Pero no. Se trataba de una canción más tirada al folk con una voz que parecía deslizarse en talco.

“Tu novia es un encanto y tú estás tan enamorado / por eso le perdonas sus deslices, sus engaños..”, comenzó a cantar el catalán. Tenía la voz precisa para la historia que contaba en su canción “La dejo o no la dejo”, la del tipo enamorado de una chica en verdad intensa: una terrorista. Y yo había tenido una novia igual, bueno, casi. Ella no era terrorista, era socialista y por eso se fue a Chiapas para unirse a los trabajos que hacían los zapatistas.

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Luego me enteré que la canción causó todo un problema en los años 90. De hecho tardó mucho tiempo en ver la luz porque la disquera la consideró una apología del terrorismo. El tipo era un personaje: irreverente, mezclaba de pronto el catalán y el castellano, no le importaba si Cataluña se independizaba o no y odiaba ser español. Y no es que no quisiera a su gente, simplemente aborrecía todo lo que tocaban los políticos. Albert Pla sólo creía en la libertad.

Desde ese día pasó a formar parte de los músicos que me gustaba (mal)interpretar en la guitarra, sobre todo esa versión libre que hizo del clásico de Lou Reed, “Walk on the Wild Side” y que él llamó “El lado más bestia de la vida”.

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Albert Pla no es nuevo en México, de hecho ha venido varias veces, tantas que ya hasta perdió la cuenta, según declaró a la revista Proceso en 2010. Incluso tocó en el Vive Latino de 2011, donde Lost Acapulco se tiró un palomazo con él.

Este año regresa Albert Pla a México los días 17, 18 y 19 de noviembre. Como hace seis años, las Reinas Chulas lo invitaron a El Vicio, allá en Coyoacán, al sur de la Ciudad de México. Tendrá una tocada más el 20 de noviembre en el Multiforo Alicia. Es muy probable que yo no asista a sus conciertos. Ya no tengo una novia socialista a la cual cantarle. Pero esa no es la razón de mi ausencia. Hace unas semanas a mi casa llegó un bebé, mi hijo, al que arropo y arrullo cada noche con melodías. Entre ellas hay una bella canción de cuna que escribió este músico: “Primer amor”.

“Nos recorrimos toda la feria, hacía calor, / yo con mi helado de chocolate y ella de limón./ Ella reía en los caballitos y en el balansé / y en lo más alto de la gran noria creo que la besé”.

Espero que mi hijo la aprenda y llegado el momento cante a su pequeña novia estos veros de Albert Pla.

Foto portada: Flickr

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