Y no, no creas que hablo de la llegada de los Reyes Magos, que también vienen de Oriente: para eso falta todavía un rato. No, me refiero al Oriente de la ciudad. Yo, que al igual que muchos que viven por aquel lado y que son amantes de comer en la calle, ya sea por gula, por prisa o, por qué no decirlo, hasta por flojera, tengo la suerte de que se me atraviesen en el camino los lugares de comida rica, como en este caso.

¿A qué hora llegan estos chavos? La verdad es que no sé. Se ponen a unas 5 calles de mi casa y siempre que voy a desayunar (mi familia y yo somos clientes frecuentes) a eso de las 9:30, ellos ya están más que instalados. Se nota que son familia. Al menos, el chavo que atiende el negocio va por lo regular acompañado de su esposa, que es quien prepara y sirve; de su niña, que sirve y cobra; de su mamá y hasta del compadre. Todos ellos hacen que sea un momento ameno: por lo menos, a nosotros siempre nos vacilan con que nos van a cobrar descorche cuando llevamos nuestras propias bebidas y si no llevamos a los niños, que son bien tragones, ¡hasta nos reclaman!

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Al estilo mexiquense

Por cierto, no he dicho qué es lo que venden. Pues nada más y nada menos que barbacoa, procedente de Capulhuac, Estado de México. Aunque dicen que la barbacoa de Hidalgo es la mejor, y yo no sé si es la más rica que he probado, de que está buena, no me queda ninguna duda. Ya sea falda, maciza o panza, los tacos son gloriosos, servidos en tortilla de masa azul, con su cilantro, cebollita, limón y salsa al gusto. Claro que si quieres, también los puedes acompañar con nopalitos en ensalada ¡pa’ que amarre!

Estos tacos suaves (así les llaman ellos a los que no se fríen en aceite) los puedes acompañar con un consomé calientito, que con este frío vaya que se antoja —o hasta para aliviar la cruda—. Está hecho como Dios manda: con sus garbancitos y su arroz, especito y reconfortante para el estómago y el espíritu. Obvio, también se puede combinar libremente con cebolla, cilantro, limón y salsa, que están en las mesas todo el tiempo. O si eres fan de los tacos dorados y de las flautas, ¿qué te parece combinar tu consomé con un par de “dorados”, rellenos de maciza y con quesito y crema encima? ¡Deliciosos! Te los sirven recién hechos, en plato grande, con el grado perfecto de fritura, bien crujientes y no muy grasosos, para que te los comas sin culpa.

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De las salsas, yo recomiendo la roja para el consomé y los tacos suaves; y la verde, tipo guacamole, para los dorados, pero es cuestión de gustos. Ambas combinan muy bien. Ahí mismo tienen refrescos y si no son lo tuyo, también hay un par de tiendas para que compres la bebida que quieras. Es la ventaja de estar cerca del metro.

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 Y ¿dónde están?

Si vas por la línea 8 del metro, la de Garibaldi a Constitución de 1917, y vienes del Centro, te bajas exactamente en el metro Coyuya y sales a mano izquierda, donde están todos los bancos. Ahí, abajito, los encuentras los fines de semana sin falta. Si vienes en metrobús, te bajas igual, en Coyuya y atraviesas Eje 3 Oriente Francisco del Paso y Troncoso.

¡No hay pierde!

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