Imagina por un momento que llevas 20 años de tu vida trabajando en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Un día uno de tus compañeros se jubila luego de 30 años de servicio, entonces te preguntas “¿Qué será de mí cuando me jubile?”. Decides investigar y te aterras al saber que debes trabajar casi el doble de tiempo para tener una pensión similar. Al día siguiente te falta el aire al oír en las noticias que pagarán menos de 15 mil pesos mensuales de pensión a futuros jubilados, incluido tú, por supuesto. Finalmente terminas internado en el hospital donde trabajas, luego de infartarte al conocer las altas probabilidades que no te toque ni un peso de pensión con la posible desaparición del IMSS.

Este es un problema que enfrentan más de tres millones de pensionados en la actualidad. Por un lado, los que ya gozan de esta prestación económica temen perderla si desaparece el Seguro Social. Por otro, muchos trabajadores no confían en las Afores, pues consideran que no garantizan el pago total de este servicio. Para algunos especialistas las pensiones generan un problema que de no ser resuelto traerá una fuerte desestabilidad económica al país. En su programa radiofónico en la estación Siempre 88.9, el 21 de diciembre del 2017, Iñaki Manero compartió la misma conclusión a la que ha llegado más de un experto: “[las pensiones] son una bomba de tiempo para México, que de no hacer nada se convertirá en una catástrofe social y económica”.

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Foto: Notimex

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Retrospectiva de la caída del IMSS

El Instituto Mexicano del Seguro Social fue fundada el 10 de enero de 1947, durante el periodo presidencial de Manuel Ávila Camacho. El Instituto arrastra tres décadas de problemas económicos causados por la corrupción de sus dirigentes, como el caso de enriquecimiento ilícito por 80 millones de pesos orquestado por un funcionario del IMSS y Rafael Castro, directivo de la farmacéutica Novartis, según reportó Proceso el 10 de noviembre del 2010. Tales actos terminaron por llevarlo a la quiebra, declarándose en bancarrota el 2012. Esta mala administración económica ha afectado el pago a jubilados. Según informó El Financiero en 2015 en los últimos años el IMSS desembolsa más del 90 por ciento del presupuesto general en cubrir las pensiones. Esto pone en riesgo el futuro de los pensionados, pues se especula que en seis años desaparezca por completo este servicio.

La bomba de tiempo

El IMSS define a la pensión como: “una prestación económica destinada a proteger al trabajador al ocurrirle un accidente de trabajo, al padecer una enfermedad o accidente no laborales, o al cumplir al menos 60 años de edad”. Las pensiones del IMSS se dividen en dos regímenes: el de 1973 y el de 1997. La primera, también conocida como la generación de transición, rige a aquellos trabajadores registrados antes del primero de julio de 1997, quienes reciben una pensión de entre 10 hasta 25 salarios mínimos cada inició de mes, dependiendo de cuantas semanas de trabajo hayan cotizado en su vida laboral, siendo el mínimo 500 semanas o nueve años y medio. Este régimen está conformado por 19.8 millones de trabajadores, el 92 por ciento de pensionados.

A la segunda (la generación Afore) pertenecen aquellos registrados después de 1997. Estos trabajadores recibirán su pensión a través de las Afore (Administradora de Fondos para el Retiro). En otras palabras, el dinero que reciban en su jubilación será equivalente al 25 por ciento de su salario obtenido durante todo su tiempo de trabajo. Para que el trabajador bajo este régimen pueda jubilarse, deberá cotizar mil 250 semanas como mínimo, en otras palabras, 24 años de trabajo.

Los trabajadores de ambas generaciones sufren de problemas particulares. Por un lado, el IMSS ha tenido muchas dificultades económicas para proporcionar las pensiones del régimen del 73, pues se gastan 105 mil 200 millones de pesos en el pago de este servicio, lo que significa que más del 90 por ciento de sus ingresos va dirigido a los pensionados de la generación de transición. Es por esto que se espera que en menos de seis años el IMSS deje de pagar estas prestaciones por falta de dinero.

Por otro lado, las Afores han causado mayor incertidumbre en los trabajadores del IMSS. La queja más común de este servicio es la falta de información, ya que prácticamente ningún trabajador conoce la cantidad de dinero que tiene en su Afore o, principalmente, no tiene la garantía de que se le dará el monto total de su pensión, como lo examinó el economista Alberto Tovar en su columna Mis Finanzas del periódico El Financiero. Otro problema es el tiempo, pues los pensionados de esta generación deberán trabajar más del doble de años que sus compañeros del 73 y, posiblemente, recibir una pensión menor a los 20 mil pesos mensuales.

Foto cortesía IMSS

Foto cortesía IMSS

Mexicanos trabajando en incertidumbre

El 10 de octubre de 2017 se llevó acabo el 56 Congreso Nacional Ordinario del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS). En él se determinó, entre otras cosas, un aumento salarial del cinco por ciento y se aseguró que existe el presupuesto para el pago de las pensiones para el 2018.

Días antes del Congreso se registraron manifestaciones por parte de jubilados en todo el país. La Prensa de Monclova reportó que los manifestantes pedían transparencia en el pago de sus pensiones, ya que el presidente Enrique Peña Nieto decretó el 4 de septiembre que el IMSS dejará de pagarlas y que este servicio quedará en manos de las Afores. Además, el gobierno no se responsabilizará en caso que no se cumpla este pago.

En la misma nota, Delfina Villa Candelaria, vocera del Consejo Nacional de Adultos, mostró inconformidad ante tal decreto: “Hay mucho malestar, la pensión es el único ingreso de millones de trabajadores en retiro, no es posible que nos despojen de ese beneficio ganado por el paso de los años, es un derecho que no puede eliminarse de un día para otro, necesitamos dar marcha atrás a ese proyecto”.

La situación no es alentadora para los millones de jubilados y pensionados, pues la inexactitud de las Afores y la mala administración económica del IMSS los obligan a pasar días enteros de angustia. Ellos saben que es cuestión de tiempo para que el dinero destinado a sus retiros desaparezca.

Ante tal sentimiento, el 25 de noviembre de 2017 Mikel Arriola, cuando aún era director general del IMSS, animó a los trabajadores al afirmar que existen los recursos para el pago de las pensiones hasta el año 2030: “Afortunadamente, con el ejercicio de disciplina financiera que se ha hecho de revertir los números rojos del IMSS a número negros, hoy podemos decir que las pensiones están garantizadas”. El periódico El Financiero también recogió una declaración de Arriola, quien pretende ser Jefe de Gobierno dela Ciudad de México, donde asegura que el Instituto cuenta con un ahorro de 7 mil 500 millones de pesos dirigidos a este servicio. Sin embargo, la turbulenta historia del IMSS hace pensar a cualquiera lo contrario.

Foto: Cuartoscuro

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Pensionados del Siglo XXI

El Centro Médico Nacional Siglo XXI es uno de los hospitales más grandes y concurridos de la Ciudad de México. Ubicado en la colonia Doctores, el hospital del IMSS cuenta con un aproximado de 60 mil pensionados y 10 mil jubilados. Una de las dirigentes del lugar es Laura Arellano. En sus palabras, su función es “defender los derechos de la base trabajadora”.

Su trabajo es asegurar que existan los medios para que los trabajadores tengan una pensión asegurada, los cuales, menciona, sí existen: “El IMSS no tiene problemas económicos, es falso porque nosotros mismos estamos aportando para nuestra pensión y para nuestra jubilación. Ó sea el trabajador aporta y está juntando para su jubilación.”

La delegada Arellano no está muy de acuerdo con el régimen de las Afores, ya que lo considera un sistema imperfecto que toma el dos por ciento del dinero del trabajador para sustentarse: “[Las Afores] no son una alternativa positiva, sin embargo, se están utilizando como la misma. Nosotros aportamos económicamente tanto a nuestra pensión como a nuestra Afore, o sea, hay dos aportaciones. No es factible, sin embargo, es una alternativa.”

A pesar de no estar a favor de las Afores, Laura Arellano no ve otra alternativa más factible que beneficie tanto al IMSS como a los pensionados: “Nosotros como trabajadores pensamos, y esto queda así en el aire, que nos descontaran un poco más para juntar; sobre todo los de nuevo ingreso, que el descuento de su aportación fuera de un poquito más. No es factible porque al final del día no se puede descontar más, por ley federal, de lo que está establecido”.

Foto: Cuartoscuro

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La transición explosiva

La doctora Aurora Palao es cardióloga en el Centro Médico y perteneciente al régimen de 1973. Ella tiene 22 años trabajando en el hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional Siglo XXI. Ha decidido alargar su jubilación hasta cumplir los 29 años de servicio. A cinco años de jubilarse, la doctora Aurora explica su punto de vista sobre las pensiones.

A sus ojos el régimen del 73 es superior al del 97 por el tiempo que deberá trabajar para jubilarse: “Nosotros como médicos empezamos a trabajar en promedio después de los 30 años, entonces te jubilas entre 55 o 60; y, por ejemplo, (…) un cirujano de más de 60 años, que es lo que esperan para el próximo régimen de jubilaciones, ya no va a tener las mismas capacidades (…) físicas y mentales para seguir con el ritmo de trabajo que tenemos. Entonces esa es una desventaja”.

No es de sorprenderse que la cardióloga desapruebe las Afores. Ella espera que sus compañeros del 97 reciban su merecida pensión, ya que “es el ahorro de todos los años”. Igualmente, los trabajadores deben exigir que las Afores paguen lo que les corresponde para no tener una jubilación turbulenta. A pesar de esto, la doctora Aurora no está a favor de las medidas que los jubilados tomaron contra las Afores: “Manifestaciones no porque no logran nada, únicamente dañar a terceros: retrasando el tráfico, causando caos, pérdida de dinero, de tiempo, de la misma salud de los pacientes. En fin. Con manifestaciones considero que no se logra nada.”, mencionó molesta.

Para ella, las palabras alentadoras de Arriola no tienen sentido: “De hecho, [Mikel Arriola] acaba de decir hace algunos días que la economía del IMSS está hasta dos años más. Entonces hay una gran contradicción en lo que ha dicho antes y lo que está diciendo ahorita. Y el gran temor que tenemos es que no va a haber dinero para las pensiones”.

Es evidente que a la doctora Aurora le preocupa bastante la situación, presente y futura, de las pensiones. Sin embargo, ella está tranquila, pues menciona que tiene un plan de emergencia ante la posible desaparición de este servicio: “Una ventaja que tengo es mi práctica privada, la cual tengo que incrementar y realmente es el ingreso fuerte para mí, porque el salario que recibo del IMSS realmente no cubre mis necesidades”.

Foto: Cuartoscuro

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La generación del recelo

La doctora Elsy Garrido pertenece al régimen de 1997. También es cardióloga y ha trabajado por seis años y una quincena.

¿Prefieres el régimen del 97 sobre la del 73?
Pues este del 97 me hace ahorrar por mis propios medios para tener derecho a una pensión, o para tener derecho a sobrevivir después de jubilarme, entonces no.

¿Cuál es tu opinión del pago de pensiones por medio de las Afores?
Hay falta de información referente a ello, muchos mitos al respecto de si te las van a entregar o no te las van a entregar. Y creo que todavía no ha salido alguna generación que realmente haya entrado dentro de este nuevo régimen para constatar que se las estén entregando en íntegro. Pero hay mucho escepticismo y mitos de “solo te dan el 10 por ciento, tienes que meter pleito por abogado, etcétera”. Entonces ese misticismo que se tiene de las Afores creo que lo hace un poco sospecho. Prácticamente todas las personas que estamos en este nuevo régimen nos vemos en la obligación de distribuir cierta cantidad obligadamente, porque tampoco es algo voluntario, una parte de nuestro salario para que nos la entreguen posteriormente para sobrevivir.

¿Estás a favor que los jubilados se manifiesten contra las Afores?
Los jubilados ya no deberían tener velo en el entierro, sería la clase trabajadora joven quien tendría que manifestarse contra esta situación, porque a los jubilados ni les beneficia ni les perjudica. Creo que más bien su lucha va encaminada a mitos urbanos de que se les van a quitar la pensión, o que eventualmente como ya se acabaron los gastos económicos ya se les va a restringir el aumento del salario en estas pensiones dinámicas, donde había cambios de salarios y al mismo tiempo cambiaba el monto de las pensiones.

¿Tienes algún plan de emergencia en caso de que no recibas pensión?
Si, tengo un ahorro aparte. Realmente tampoco es mucho, por eso pienso en la posibilidad de algún negocio, pero tengo un ahorro extra para poder sustentar este tipo de eventualidades.

La doctora Garrido también menciona, desde su punto de vista, las causas por las cuales las pensiones son un servicio fallido: “Creo que está mal distribuido el dinero. No es comprensible que una persona que trabaja seis años en el gobierno eventualmente se vaya a pensionar con una pensión vitalicia de millones; mientras trabajadores de cualquier tipo, de cualquier categoría se van jubilados con pensiones míseras.

¿Te preocupa que las pensiones puedan desaparecer en seis años?
Yo te podría decir muy egoístamente que a mí no me preocupa, porque yo de todos modos tengo que seguir pagando para mí; pero socialmente si es algo que me preocupa que haya una mala administración de los dineros y que se vaya a quiebre, porque, aparte de todo, al dejar de recibir pensiones muchas de las personas pues se paraliza un poco más la economía. Al final de cuentas las pensiones también mueven cierto capital que entra, como puestos, o que entra como compras a algunas otras instituciones. Socialmente es un problema. Yo creo que al IMSS le entra suficiente dinero, pero tiene una muy mala administración. La otra situación es que, independientemente del régimen de pensiones que esté uno, cuando uno está dentro de la institución, los gastos son demasiados, son muchísimos (…) Eventualmente, en mi punto de vista, ese sistema va a quebrar, no es lo que yo quisiera, pero desde mi punto de vista no puedo entender cómo se sustenta.

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Foto: Pixabay

Una explosión catastrófica

El problema por el que pasan los futuros pensionados es evidente. La probable desaparición del Seguro Social afectará a millones de pensionados del régimen del 73, pues ellos no cuentan con Afores que les proporcionen dinero si esta desaparición llega a suceder. Los trabajadores del 97 tampoco la tienen fácil, pues ellos tendrán que trabajar el doble y no tendrán la seguridad de recibir su pensión.

A esto hay que agregarle la cantidad descontrolada de adultos mayores que no encontrarán trabajo por ser considerados demasiado viejos para trabajar, además muchos de ellos no tendrán hijos que los ayuden a mantenerlos cuando ya no puedan laborar.

México está pasando por una crisis económica y social. Se gasta más del total presupuesto anual del IMSS en pagar las pensiones. El gobierno no logra encontrar una solución a este problema. La desaparición de las pensiones afectaría a más de 3 millones de mexicanos. En 30 años tú podrías ser uno de los afectados.

Foto portada: Paxabay

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