El conteo del 1 al 43 es comunión. Nadie con un mínimo de sensibilidad puede dejar de conmoverse y hacer suyo un reclamo legítimo de ¡Justicia! 

Definitivamente esa entonación, surgida más del corazón que de la garganta, tiene una potencia singular, estremece; acaso porque condensa en números el coraje y la indignación, pero también la esperanza.

Y así se va escuchando el conteo de vez en vez en el transcurso de la marcha. Nada más común que unos simples números, pero también, nada más cargado de significado cuando cada uno de éstos expresan un drama personal, que ahora ya es nacional.

A fuerza de ser veraz, ese conteo, sin duda, debería llegar a varias decenas de miles, pero Ayotzinapa caló y caló hondo. Se trata de la tragedia en turno que ahora nos convoca; se trata de aquellos 43 que despertaron a millones.

Esta es una crónica en imágenes de la marcha ocurrida el primero de diciembre de 2014 en la Ciudad de México.

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