“Por las bendiciones derramadas por la Madre Isis sobre este círculo, a través de esta hermosa estrella de protección, nada del Norte, ni del Sur, ni del Este, ni del Oeste, ni de arriba, ni de abajo, puede dañar ni perturbar mi persona, mis seres queridos, mis bienes, mis animales de compañía y mis amigos. Así es y así será. Así es y así será. ASÍ ES Y ASÍ SERÁ”.

La voz de una treintena de personas que celebran la luna llena retumba en el lugar que alberga la Hermandad de la Diosa Blanca, un pequeño departamento en el segundo piso en la colonia Obrera, a unos metros de Eje Central. Ahí se dan cita quienes acuden a cursos, consultas y celebraciones.

Algunos llegan a la Hermandad de la Diosa Blanca tratando de encontrar a su Harry Potter interior o a su Frodo o a su Phoebe —una de las hermanas brujas de Charmed, serie de finales de los 90— o a cualquier personaje con habilidades sobrenaturales. Después de todo, pocas cosas son tan tentadoras como la magia. Pero la magia no es lo único, ni lo principal. Carmen Orellana-Tarwe, sacerdotisa de la hermandad, se los hace saber pronto. “La verdad nunca es popular”, dice serena la mujer de la media luna tatuada en la frente.

paganismo portada

Feliz encuentro

Carmen siempre ha sido diferente, su naturaleza acuariana, compartida con su padre, la llevó a leer todos los libros “raros” que él tenía. Leyó desde la Atlántida hasta los misterios de las pirámides, pero no fueron suficientes. En ese entonces vivía en San Juan del Río, Querétaro. Internet no era lo que hoy conocemos, así que toda la información disponible eran los libros de su papá. Después se mudó al Distrito Federal para estudiar arqueología.

El mundo dio un giro, internet irrumpió en escena y al fin encontró el camino que estaba buscando, “esa cosa llamada Wicca”. Siguió leyendo, pero esta vez lo hizo en línea. Mientras sus compañeros iban a fiestas y bebían, ella devoraba toda la información que podía encontrar. Era la época de Hotmail y las comunidades, así que aprovechó los medios y abrió un grupo que se llamaba Escuela Wicca, que empezó a reunir a interesados en el tema. No sabe cómo ni por qué, pero comenzó a impartir lo que ella misma escribió en unas cuantas hojas.

En el curso de lo que entonces era la Escuela Wicca de los Tres Principios, se hablaba de los elementos, el Libro de las Sombras, el Círculo, el altar, la varita mágica, las deidades, los rituales, los guías, las festividades, en fin, de todos los aspectos de la creencia neopagana, y culminaba con la iniciación.

Ella no lo buscó, al menos no de manera consciente, pero fue así como nació la sacerdotisa Tarwe. Más de una década ha pasado desde entonces, tiempo que ha dedicado por completo al llamado de su vocación y en el que ha crecido hasta desarrollar una línea particular, por eso no se considera wiccana, sino pagana que practica el chamanismo.

La Antigua Religión

Se utiliza la palabra paganismo para definir las tradiciones precristianas o no abrahámicas. Se trata de aquellas creencias milenarias que se basan en el equilibrio entre las fuerzas de la naturaleza y la armonía que deben tener los seres vivos. Es politeísta, animista y cree en las fuerzas elementales.

Paganismo 1 —El paganismo es un tronco que acoge muchas tradiciones. Yo vería al chamanismo como las raíces, el tronco sería el paganismo y la ramas serían todas las corrientes que hay.

En la Hermandad de la Diosa Blanca, como paganos, celebran ocho festividades al año. Este esquema surge de una especie de condensación de celebraciones íntimamente ligadas con los ciclos de la naturaleza, al cual le llaman Rueda.

—Nosotros vemos el comienzo del año el 1o de noviembre y a partir de ahí entramos en una fase oscura. La que sigue es 21 de diciembre, que es Yule, el punto más alto de la temporada oscura. Eso decrece y llega el 1o de febrero. Los Dioses de luz son los que otorgan tanto ésta como el conocimiento, nacen entre el 21 de diciembre y el 1o de febrero. A partir de ahí el Dios va creciendo, se va haciendo adulto, va teniendo sus propias pruebas, el 1o de mayo se casa, se une con la Diosa, engendran al Dios —hace una pausa, entrecierra los ojos y en su mirada se nota esa necesidad de dar a entender algo especial, de forma tal que no confunda a los interlocutores—, es una cosa un poco extraña, se engendra a sí mismo. A partir de ahí va madurando, la Diosa está embarazada. Entonces llega la época oscura en la que desciende al inframundo, lucha por su vida, por salir adelante, hasta que vuelve a nacer.

Cuando se habla de paganismo, los ajenos, saturados de tantas influencias, imaginan a un montón de mujeres desnudas danzando alrededor de una hoguera en medio de un bosque encantando. La realidad es un tanto distinta:

—Hay dos vertientes en el tema de dónde celebramos. Una: las tradiciones de corte mistérico, las cuales oficiaban en templos, como sucedía en Grecia o en Roma. Dos: la parte chamánica, que es la druida, la nórdica o la celta, que lo hacían en la naturaleza, sobre todo en arboledas sagradas. ¿Cómo celebramos nosotros? Eso depende de cada tradición. En la hermandad, como somos más de tendencia pagana y tenemos una formación más abierta, lo que hacemos es que les damos a conocer muchas mitologías a lo largo del camino para que puedan escoger cuál resuena en su corazón. Entonces tenemos rituales diferentes. Todos son sorpresa. Cada clan organiza el ritual y ellos son los que deciden con qué panteón van a trabajar. Es lo divertido de aquí, ninguna festividad se parece a la otra.

Trabajando por la Tierra y el Espíritu

Lo que empezó como una búsqueda personal ha derivado en una triada de proyectos que, desde sus distintos frentes, promueven las actividades y se complementan entre sí: la Hermandad de la Diosa Blanca, Comunidad Pagana de México y Huellas en el Corazón.

—Lo primero que nace es la Hermandad de la Diosa Blanca que es la parte formativa, es donde damos cursos y enseñamos a vivir una espiritualidad. Posterior a esto, empezó la Comunidad Pagana de México que es la parte activista, la que enseña a los demás qué somos los paganos. Y al final se creó Huellas en el Corazón, que es nuestro grupo animalista.

Paganismo

Internet ha abierto un canal para encontrar a personas con gustos y tendencias similares. El caso del paganismo en México no es la excepción. No se requiere buscar demasiado para dar con alguna de las colectividades en las que forma parte Tarwe. Cualquier interesado puede participar, aunque deberán tener cuidado con las expectativas:

—Hacemos una convocatoria cada vez que tenemos algún espacio, mínimo cada año. Tras la convocatoria, la gente empieza a asistir a las festividades y a las lunas llenas, así es el primer acercamiento. Ahora, el tema de las expectativas siempre esta allí. La gente que asiste por primera vez espera que nosotras lleguemos con una diadema de flores o una tiara y una capa gloriosa de terciopelo y que aparezcamos con hielo seco, deslizándonos, con turbante… y pues lamentablemente en la hermandad no somos así. Así como me ves —sin una gota de maquillaje, en pantalón de mezclilla y camisa de manta con bordados azules—, así somos. En algunas ocasiones sí oficiamos con nuestras túnicas y demás implementos, pero normalmente como nos ves, así estamos, porque la parte de la formación que nosotros manejamos no es externa, es de transformación interna.

Los grupos están abiertos al público en general, pero quedarse y pertenecer a un clan es un proceso largo y, a veces, hasta doloroso, es el camino del guerrero. Y no es fácil. Habrá que desechar la idea de que se trata de una escuela como el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Ni siquiera los cursos aparentemente prácticos, como el de tarot, son tan simples. Esto es así porque antes de poder hacer magia, se debe transformar el interior. La magia sólo es una herramienta y está sobrevalorada.

—Es como si compararas la formación que tiene un ingeniero con una persona que tiene un tornillo. Un ingeniero tiene una formación que va a poder utilizar para medir las cargas, los pesos, construir edificios. El que tiene un tornillo sabe que va a hacerle así a la pared —forma con su mano el tornillo y la mueve, como si metiese el tornillo imaginario en algo— y se va a atornillar y ya. Tiene la técnica, pero no tiene todo el demás cuerpo de información.

Altar egipcio 3

En la hermandad están convencidos de que no se puede enseñar magia a quien no está preparado para ello, a quien no tiene un código claro para proceder con cautela, prudencia y sin dañar a los demás.

—¿Cómo le vas a enseñar magia a alguien… de verdad, de verdad, me provoca roncha… —se interrumpe a sí misma y dice en tono molesto, frunciendo el entrecejo—. Cómo le vas a enseñar magia a alguien si no sabes si saliendo de aquí trae atravesado al jefe y ¡órale al alfiletero! ¡Toma, toma, toma, toma, toma! —detiene entre sus manos un muñeco creado de aire y le clava alfileres sin misericordia—. ¿Cómo le enseñas cosas de esas a alguien que no sabes si tiene ética, si tiene honor? No. Primero tienes que enseñarle a conocerse y eso no es fácil. La gente realmente saca lo peor, sus demonios, sus confrontaciones, y cuando las sacan se dan cuenta de realmente quiénes son, porque si no haces eso y sólo das la técnica, llega a su casa y alfiletea al jefe.

Así es como se depura el ingreso a la hermandad, quien no quiere trabajar en su transformación interna, no quiere ver y reconocer sus monstruos, no hace de su vida algo mejor y no ayuda a los demás, se va pronto. Se quedan sólo quienes tienen el valor para enfrentarse a sí mismos y el coraje para cambiar.

En la hermandad hay cursos prácticamente toda la semana. También hay grupos los sábados y domingos. Acuden regularmente alrededor de 50 personas. A ellos se suman los que estudian a distancia, modalidad que también está disponible. En total, son entre 80 y 90 personas de fijo, además de los que sólo van a las festividades y no están estudiando. Todos ellos siguen el código de la hermandad: humildad, honor y servicio.

Encuentro en la luna fría

La pasada celebración de la hermandad fue la última luna llena del año: la luna fría. El sábado 6 de diciembre, a las seis de la tarde, el departamento de la colonia Obrera abrió sus puertas a propios y extraños. Para asistir se pedía una ofrenda de copal, tabaco, chocolate, incienso, carbón, ocote o velas; algo para comer —de preferencia algún platillo vegetariano— o beber que se compartiría con los demás, trastes personales —vaso, plato, cubierto—, un tapete para sentarse en el piso y 20 pesos —cuota que se va directo a Huellas en el Corazón—.

Al llegar, hay una pequeña fila en las reducidas escaleras que conducen al departamento, esto es así porque cada persona que entra, debe pasar primero por un proceso de limpia, llevada a cabo por un par de hombres que tienen en la mano un sahumerio con elementos aromáticos prendidos, con el cual hacen su tarea. Antes de pasar a la limpia, una mujer con una canasta recibe los 20 pesos y uno puede dejar las viandas en la mesa destinada para ello.

Sahumerio Wicca

Una vez limpio, puedes elegir el lugar que quieres para sentarte. La mayoría está en el piso, pero también hay sillas para quienes las prefieran. Hacia las siete de la noche, una treintena de personas charla en el lugar.

En el piso, al centro de la estancia, está el altar dedicado en esta ocasión al panteón egipcio, específicamente a Isis y a Thot. El altar está delimitado por una especie de mantel, también con motivos egipcios, sobre el cual se forma un círculo con flores secas. En éste y a manera de guía, hay unos papeles con un dibujo humanoide en su parte frontal, la figura puede ser roja o azul. En una esquina la gente pone agendas, velas, cartas de tarot y demás objetos para consagrar. También hay una maceta con una nochebuena y un incensario con motivos egipcios. Al centro se encuentra una cruz egipcia con una flor abajo y a un lado una vela azul encendida. En el extremo aledaño a la canasta, depositan una especie de plato de barro con unos pequeños papeles hechos rollo y atados con listones rojos o azules.

paganismo 4

Una vez que están todos, los que tienen los sahumerios se limpian entre ellos y se incorporan al círculo. Entonces empieza la ceremonia con la invocación a los cuatro rumbos:

“Invoco al poder del buitre y su medicina de sanación para que a través del aire nos de su profecía. Invoco al poder del ave fénix y su medicina de sanación para que a través del fuego nos de la purificación. Invoco al poder del pez y su medicina de sanación para que a través del agua nos de el equilibrio entre la mente y las emociones. Invoco al poder de la serpiente y su medicina de sanación para que a través de la tierra nos transmita la energía de la diosa. Invocamos a la Diosa Isis para que sus alas nos brinden su protección y abrigo, al Dios Osiris para que renueve nuestra fuente de vida y a todos los guías espirituales visibles e invisibles, maestros ascendidos y a todos los que deseen acompañarnos en este ritual”.

Después de una breve presentación de todos los asistentes, se habla de la luna fría, también conocida como la luna de la noche larga o luna de roble. Sus diferentes nombres recuerdan que se está en la mitad oscura del año. Es tiempo de agradecer a la Diosa el próximo renacimiento de la naturaleza y su fertilidad, el despertar del nuevo sol y el nacimiento del Dios. Es momento de espera, de recogimiento y meditación, pues se necesita tiempo para despertar a un nuevo ciclo después de la muerte. Es tiempo de observarse a sí mismos y descubrirse. Además, es noche ideal para renovar compromisos, pidiendo a los dioses la fuerza para continuar el camino, cambiar de dirección o corregir errores.

Dedican la celebración a la Diosa Isis y a su esposo y hermano Osiris, por ser dos de las deidades lunares principales con las que se relaciona este satélite natural, así como a Thot, el dios egipcio de los escribas, quien era el guardián de la luna.

Luego que las dirigentes de la ceremonia exponen todo lo referente a la luna fría, Tarwe dirige un ejercicio de visualización:

Siguiendo su voz nos adentramos a un bosque oscuro en cuyo corazón hay un árbol al que nos pide entrar. Una vez en el interior, bajamos unas escaleras que conducen hasta una cueva húmeda y profunda en la cual vemos a nuestro lado oscuro, arrinconado, temeroso, iracundo, horripilante, amenazador, a quien nos acercamos, no sin problemas en el intento. Cuando finalmente logramos domarlo, lo abrazamos, lo acunamos, lo acariciamos y le pedimos perdón por todo el tiempo de abandono y negación en el que ha estado sumido. Una vez que nos reconciliamos con él, lo dejamos, prometiendo volver pronto. Salimos de la cueva, del árbol y del bosque. Respiramos hondo y profundo tres veces y abrimos los ojos.

Después del ejercicio, una de las dirigentes de la ceremonia lleva a cabo otro similar, esta vez visualizando a seres queridos, animales de compañía, amigos y todos aquellos que son importantes en la vida de cada asistente, quienes estarán protegidos bajo la luz de la estrella de Isis.

“Por las bendiciones derramadas por la Madre Isis sobre este círculo, a través de esta hermosa estrella de protección, nada del Norte, ni del Sur, ni del Este, ni del Oeste, ni de arriba, ni de abajo, puede dañar ni perturbar mi persona, mis seres queridos, mis bienes, mis animales de compañía y mis amigos. Así es y así será. Así es y así será. ASÍ ES Y ASÍ SERÁ”

Una vez exhalada la sentencia catártica, los asistentes nos recomponemos y las dirigentes de la noche dan algunos obsequios: una pequeña botella con aceite aromático, cuya recomendación es usar junto con la invocación que se da con él —el pequeño papel enrollado y amarrado con listón rojo o azul que estaba en el altar—, además de unas ramitas de incienso. Al final, todos eligen algunos de los papelitos con la figura humanoide en azul o rojo que se encontraban en el altar. En ellos, se leen cartas del tarot egipcio y el significado de los oráculos. Mensajes personales de los dioses para los adoradores de la luna.

Altar egipcio 2

El círculo se disuelve y es momento de servirse algo de la mesa en la que hay diversos platillos, como ensalada de verduras, pasta o quiche, además de papas, galletas, fruta, buñuelos y un excelente chocolate caliente con agua.

Los grupos se forman para intercambiar impresiones o para ponerse al día. Mientras tanto, en la azotea instalan un telescopio y, tras su colocación, invitan a los presentes a subir para ver la luna un poco más cerca.

La despedida es cordial y simple. Tarwe sonríe, da un abrazo y dice: buen camino.

Uno sale de ahí sintiendo que, de alguna manera, muy extraña, todo va a estar bien.

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