Tratamiento, cuidado, curación. En medicina la palabra terapia se utiliza igual para la recuperación de músculos, huesos o tejidos, que de la mente o el psique. Sin embargo, cuando asociamos este concepto con la música, entonces podríamos encontrar la solución a muchos de nuestros problemas del corazón, de la conciencia o del alma.

Es cierto, cuando acudimos al doctor, normalmente lo hacemos porque tenemos alguna dolencia física, o simplemente como parte de las rutinas anuales de muchos, tratando de evitar enfermedades. A veces, para recuperarnos de alguna lesión física, es necesario acudir a terapia. Sin embargo, éstas también se pueden tomar para tratar algún padecimiento sicológico, o para recuperar nuestro ser interior luego de haber sufrido una situación traumática. Para tal efecto existen diversas técnicas, una de las cuales es la llamada “Músicoterapia Humanista”.

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Este concepto no es nuevo en México, ya que se aplica desde hace 25 años por lo menos. A decir de su creador, Víctor Muñoz Pólit, fundador también del Instituto Mexicano de Musicoterapia Humanista, al sur de la Ciudad de México, se trata “del espacio psicoterapéutico donde facilitamos el desarrollo personal y transpersonal del individuo, a través del sonido y la música, así como de las actitudes de respeto, aceptación, empatía y congruencia”.

De acuerdo al terapeuta Miguel Domínguez, estudioso del tema, alumno de Muñoz Pólit y egresado del Instituto, existen 6 tipos de musicoterapia reconocidos a nivel mundial, pero es la humanista la que distingue a nuestro país.

“Mediante la musicoterapia podemos abordar problemáticas de las personas y ayudarle en su solución. Estos problemas pueden involucrar cualquier tipo de relaciones humanas, desde las relaciones padre-hijo, hasta las de pareja. Se pueden trabajar problemas emocionales, pero cuando se trabaja más a profundidad, se trabaja con las heridas que se van quedando en las personas conforme van creciendo”, explica en la charla que sostiene con Crónicas de Asfalto.

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El tratamiento de las heridas, añade Domínguez, se divide en tres, dado que existen tres tipos: la herida de abandono, la herida de rechazo y la herida de shock.

Al escuchar la definición de musicoterapia, uno se imagina que el paciente acude al terapeuta, se acuesta en un sillón a escuchar música de relajación y a quitarse de encima el estrés; sin embargo, la Musicoterapia Humanista va mucho más allá de esta simple definición, y por ello, explica Miguel Domínguez , eso es solamente una posibilidad dentro del tratamiento.

“Nosotros realmente no creemos en eso, porque es cierto que la música te relaja, pero su efecto puede pasar rápidamente, pero al no resolverse el origen del problema, una vez terminada la sesión, el paciente vuelve a lo mismo”.

—¿Qué tan socorrida es esta técnica en nuestro país?

—Mira, la verdad es que no mucho, porque no hay conocimiento suficiente, no hay difusión, aunque es cierto que cada vez hay más personas que se van acercando, y lo que es más padre es que ya se va utilizando en hospitales, donde algunos médicos se van dando cuenta de los beneficios de esta disciplina, dado que además existen muchas variantes, y no sólo aquellas que tienen que ver con el proceso psicoterapéutico, pues entre otras posibilidades, se utiliza para el tratamiento de niños con problemas de aprendizaje o de conducta, etcétera.

—¿Es una disciplina muy sufrida?

—Bueno, yo creo que con cuestiones como ésta, de conocimiento aplicado de esta forma, y con cuestiones de arte, pues siempre se va a sufrir, pues son las propias instituciones que las aplican las que hacen los esfuerzos de difusión, y no existe el involucramiento de los órganos del Estado, de las instituciones de la administración pública, que no se dan cuenta que el uso de estas técnicas acarrearía a la población en general, y al mismo sistema de salud, pues mientras menos problemas de salud existan, menos gasto habría que hacer en otros rubros.

—¿Es un problema de cultura?

—Yo creo que sí, pero también tiene que ver con difusión, y eso se puede observar con la transformación de las personas que acuden a terapias individuales o bien a los talleres que impartimos, porque salen de aquí transformadas y lo primero que hacen es recomendarnos.

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En la musicoterapia intervienen el uso de instrumentos (musicoterapia activa), de música pregrabada (musicoterapia receptiva), trabajo con la voz y trabajo corporal. Se ofrecen sesiones individuales y grupales.

La Musicoterapia Humanista va dirigida a todas aquellas personas que atraviesan por crisis emocionales o existenciales en su vida, y que se manifiestan a través de diferentes síntomas, tales como ataques de ansiedad, angustia, depresión, irritabilidad, o crisis de separación de pareja, laborales, insatisfacciones o incomodidades; cansancio crónico o desinterés; tensiones musculares y enfermedades psicosomáticas.

Sus beneficios van desde tranquilidad, incremento de la autoestima y paz interior, hasta sanación de enfermedades físicas, de la mente y el alma.

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