Cámaras de vigilancia que apuntan sus lentes impúdicos a los escusados mientras las mujeres, en un gesto de solidaridad, intentan taparse unas a otras. Cobijas infectadas quién sabe de qué, que en lugar de un alivio para las noches heladas de Arizona, se convierten en el inicio de una pesadilla de ronchas, comezón y dolor. Horas y horas en las que el único alimento es una galleta, o un jugo, o una hamburguesa congelada. Y las historias de vejaciones y maltrato no terminan ahí: lo peor son las separaciones, saber que quizá no volverán a ver a sus hijos, los que nacieron del otro lado de la frontera y por lo tanto son ciudadanos estadounidenses, porque ellos, los padres, llevan en la frente el estigma de indocumentados, ilegales.

Trabajar por los otros

El Programa de Defensa e Incidencia Binacional, un proyecto de la Iniciativa Frontera Norte de México, aglutina a ONG’s como Derechos Humanos Integrales en Acción AC, el Centro de Recursos para Migrantes, la Coalición Pro-Defensa del Migrante AC y las Casas YMCA de menores migrantes. Entre todas, estas organizaciones presentaron el segundo informe Violaciones a derechos humanos de personas migrantes mexicanas detenidas en los Estados Unidos, que contiene datos recolectados desde septiembre de 2011 hasta diciembre de 2012.

Foto: mexicocityusa.org

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Blanca Navarrete, coordinadora ejecutiva de la Iniciativa Frontera Norte, explica los ejes de trabajo de este proyecto:

“El programa tiene tres rubros de interés: uno de ellos son las condiciones en los centros de detención, otro el debido proceso, y el último los casos de separación familiar. Sabemos que es una época crucial con respecto a la reforma migratoria y las diversas enmiendas que han ido surgiendo. Pareciera que, efectivamente, se tiene que negociar la reforma siempre y cuando se militarice la frontera. Es como dar y quitar”.

La periodista Eileen Truax, autora del libro Dreamers. La lucha de una generación por su sueño americano (Océano, 2013) es originaria de la Ciudad de México y vive en Los Ángeles desde hace poco más de una década. Coincide con esta apreciación del momento en que la Cámara baja aprobó la reforma migratoria al tiempo que el gobierno de Barack Obama ordenaba la militarización de la frontera con 20 mil agentes más:

“Vincular un asunto que debería considerarse del ámbito de los derechos humanos y de la justicia social, como es la regularización de estos 11 millones de personas, con la magnitud de la seguridad fronteriza, que es una tarea que compete exclusivamente al gobierno de Estados Unidos, me parece que es fuera de proporción, me parece que no tiene una correspondencia directa”.

Y añade:

“Decir que la legalización del estatus de estas personas depende de qué tan segura esté la frontera, o sea, de qué tan bien haga su trabajo el gobierno de Estados Unidos, creo que está fuera de proporción y que no es el tipo de reforma justa y digna para quienes serían beneficiarios de ella”.

Las organizaciones que conforman la Iniciativa Frontera Norte de México tienen presencia en Mexicali, en Tijuana, en Agua Prieta y en Ciudad Juárez. Se trata de instancias como casas de migrantes, albergues y módulos de atención a personas repatriadas. Blanca Navarrete explica que así se da el acercamiento inicial:

“Se hace una entrevista de detección para identificar sí hay una posible violación a derechos humanos y a partir de ésta se llenan formatos más completos, que son los formatos de documentación, y son específicos, dependiendo de los tres rubros de interés del programa. Las entrevistas se hacen una vez que las personas son repatriadas por algunas de estas fronteras. Tenemos un equipo jurídico de tres abogadas que son las que se encargan de entrevistar a las personas”.

Para este segundo informe, las abogadas Perla del Ángel, en Agua Prieta, Esmeralda Flores, en Tijuana y Mexicali, y Lizeth Martínez, en Ciudad Juárez, realizaron 866 entrevistas de detección inicial con migrantes repatriados, 52 por ciento de los cuales reportaron haber sufrido una o más violaciones a sus derechos humanos durante el proceso de deportación.

Foto: Elizabeth Ruiz Alvarado -enelcamino.periodistasdeapie.org.mx

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Condiciones inhumanas en los centros de detención

Perla del Ángel es joven, morena, con el lacio cabello azabache un poco abajo de los hombros y expresión seria. Casi no sonríe, quizá por los horrores que le ha tocado atestiguar cuando entrevista a quienes, desesperados y desorientados, llegan al Centro de Recursos para Migrantes de Agua Prieta, Sonora.

“El número mayor de violaciones es de 205 documentaciones en torno a las condiciones a las que son sujetas las personas migrantes durante su proceso en los centros de detención, y que de ninguna manera son las condiciones mínimas necesarias que debería tener una persona en reclusión”.

La joven abogada explica que dado el hacinamiento en que se encuentran los migrantes en estos centros muchas veces tienen que pasar la noche en las instalaciones sanitarias, lo que les genera múltiples problemas de salud.

“También vemos el no descanso por procedimientos internos, es decir, las personas migrantes a menudo están siendo despertadas y movidas durante las horas de la madrugada. Ya sea por un pase de lista, lo que provoca que el migrante no tenga un buen descanso y no pueda tomar una decisión razonada con respecto a su procedimiento migratorio”.

El maltrato continúa con la falta de intimidad, el sometimiento a temperaturas extremas sin la protección adecuada, la alimentación deficiente y la no devolución de las pertenencias personales, incluyendo dinero e identificaciones oficiales, lo que trae como consecuencia que, muchas veces, al llegar a territorio mexicano les sea muy difícil regresar a sus lugares de origen, ponerse en contacto con familiares, o que las autoridades locales los arresten por cargos absurdos como “vagancia”.

Foto: Elizabeth Ruiz Alvarado -enelcamino.periodistasdeapie.org.mx

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Faltas y omisiones en el debido proceso

Lizeth Martínez habla despacio, con voz cascada. Esta abogada de expresión triste, de Ciudad Juárez, se refiere así a otra violación que con mucha frecuencia sufren los migrantes que son deportados a México:

“En el caso del debido proceso, en el tiempo en que están detenidos nuestros conacionales migrantes se detectaron mayormente cuatro violaciones a derechos humanos, dos de ellas tienen que ver con la falta de información sobre el lugar y fecha por el cual van a ser finalmente repatriados. Esto les crea incertidumbre y les imposibilita avisar a sus familiares y personas de su confianza por qué ciudad van a salir, y así realizar un plan para volver a casa de nuevo sin correr el menor riesgo”.

Otra violación a sus derechos, explica Lizeth, es la falta de la copia de la resolución migratoria o de los documentos que firmaron, muchas veces bajo coacción o sin entender plenamente, pues todos están en inglés:

“Tienen derecho de contar con esos documentos para saber cuál es su situación legal dentro de los Estados Unidos y para que nosotras, el equipo jurídico, podamos darles asesoría jurídica más eficaz sobre cuáles serían las consecuencias legales en caso de que intentaran ingresar de nuevo”.

¿Y si no te vuelvo a ver?

La parte más dura de las deportaciones es cuando los padres se ven obligados a dejar a sus hijos. Cuando son indocumentados, “ilegales”, como les llaman los jueces migratorios, y sus hijos nacieron en Estados Unidos y por ello ciudadanos de ese país, el Servicio de Protección Infantil hace que la reunificación familiar se vuelva un proceso lento y casi imposible, explica Esmeralda Flores, abogada avecindada en Tijuana, el punto fronterizo por donde se producen las deportaciones de quienes llevan años, lustros, a veces décadas, viviendo en el país vecino:

“Los padres pasan por otro tipo de violación: se les dificulta mucho la comunicación con su familia porque constantemente son trasladados a diferentes centros; ocurre lo mismo con el contacto con la trabajadora social que lleva su caso. No se les permite asistir a las Cortes Familiares y durante su detención no pueden empezar con las clases requeridas por el Servicio de Protección Infantil. Al momento de su repatriación no les entregan los documentos que traen consigo, por lo que no traen los datos de la trabajadora social, el número de caso y otros documentos personales que necesitan para poder iniciar el proceso de reunificación familiar”.

Por si fuera poco, el Servicio de Protección Infantil establece que los padres cumplan con ciertos requisitos que, al momento de ser repatriados, es muy difícil cubrir:

“Uno, es que cuenten con un trabajo que les permita sostener al menor”.

Esto, y tener un espacio propio o rentado en donde recibir al hijo o hijos se vuelven condiciones imposibles de cumplir para quienes ya tenían una vida hecha en Estados Unidos y de pronto se ven arrojados a un país en donde ya no les queda nada ni nadie.

Foto: mexicocityusa.org

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Cómo me has decepcionado, Obama

“El gobierno de Barack Obama es el que ha deportado a la mayor cantidad de gente en la historia de Estados Unidos”, dice Eileen Truax.

Con 400 mil personas durante 2013, el primer presidente afroamericano de la historia de ese país, Premio Nobel de la Paz 2009, deportó a más migrantes que George Bush, su antecesor. La periodista mexicana explica que ésta es una acción de gobierno que pudo haber parado con una orden ejecutiva y no lo hizo.

“En ese sentido yo pienso que sí hay un gran adeudo con la comunidad latina. Incluso si se aprobara la reforma, porque hay casi 2 millones de personas que cuando se apruebe dejarán de ser beneficiados porque primero llegó migración por ellos”.

Y un silencio cómplice, vergonzoso y humillante es la respuesta del gobierno mexicano.

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