Del conflicto magisterial en México se ha dicho tanto a favor y en contra: que la Reforma Educativa es necesaria, que los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se oponen porque no quieren perder sus privilegios; que los plantones afectan la economía local, que la reforma no es educativo sino laboral.

Nos acercamos al plantón que mantienen los maestros en la plaza de la Ciudadela, a las orillas del Centro Histórico de la Ciudad de México, desde el 26 de mayo, cuando fueron encapsulados por la policía y retirados de las inmediaciones de la Secretaría de Gobernación en la calle de Bucareli. Ahí platicamos con algunos de ellos para conocer sus historias personales y entender el propósito de su manifestación.

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Maestro-Santiz

Enrique Santiz. Profesor de quinto grado de primaria en San Cristóbal de las Casas

El maestro no lucha para ser como hemos sido calificados, como transgresores, como disidentes. No estamos en esa posición. No somos maestros que estemos violentando a la sociedad. Somos la sociedad manifestándonos.

¿Por qué se convirtió en maestro?

Yo quería ser ingeniero en electrónica, de hecho cursé un poquito de reparaciones de electrónica, de eso sobreviví a partir de los once años. Me dediqué a trabajar por años. Un día decidí que ya no era tiempo de seguir siendo empleado, que tenía que tener algo más, que estaba hecho para algo más. Entonces estudié en la Normal Manuel Larrainzar la licenciatura en educación primaria y egresé en el 97. Posteriormente tuve la oportunidad de hacer una especialidad en la licenciatura en matemáticas. Soy maestro por formación, esa es la definición.

Me gusta mucho, me encanta mi trabajo, amo mi trabajo porque me ha dado de comer, me ha dado mi casa, lo que puedo tener hasta el día de hoy. Me ha dado también este espíritu de lucha, en definitiva. He visto mucha injusticia en nuestras comunidades, muchas carencias, mucha inequidad social. Todo eso ha hecho que yo emerja de donde yo era. Es necesario manifestarse. Por eso decidí ser maestro.

¿Por qué se manifiesta Enrique Santiz?

La educación que nosotros estamos practicando y que hacemos en las comunidades, debe ubicarse en el contexto donde viven, donde está la comunidad. Los planes de trabajo me indican una actividad pero no están considerando ese medio ambiente; se tiene que adecuar el contenido. Yo tengo que resolverlo, adecuarlo a la localidad. Me puede presentar una actividad donde tenga que hablar de los semáforos, pero en la comunidad, si no hay luz, si no hay carreteras, si no hay toda esa tecnología, no le voy a hablar de semáforos. Le puedo presentar la fotografía pero aquí no lo tienen.

¿Qué es lo más difícil de venir a manifestarse a la Ciudad de México?

Para empezar, en mi hogar no estoy. Hace falta papá. Pero les dije a mis hijos: Chicos, es necesario irme. Tengo dos hijos mayores, uno de 21 y uno de 16 años Ustedes son los mayores, van a cuidar a sus hermanos (un adolescente de 13 y una niña de 11). Los dos están trabajando. A mí ya no me están pagando desde hace un mes. Entonces ahorita no les podemos decir les voy a mandar dinero. Con qué si no tengo. Falta en la casa leche, frijoles, café, falta para pagar la luz, el agua, el teléfono. Tenemos que pagar para que pasen por la basura y se la lleven. Todo eso hace falta. Y estando allá le buscamos. Yo no sé cómo estén. No he hablado con ellos desde ayer. De salud están bien pero en su alimentación no lo sé. Pero confío en ellos.

Maestra-Juana

Juana María Zebadua Cerda. Profesora que trabaja en oficina en Chiapas

Defender la educación pública es una obligación, no un derecho. Todos los mexicanos debemos defenderla.

¿Qué es lo más difícil de venir a manifestarse a la Ciudad de México?

Es incómodo. Las distribución de la comida es difícil, muchos compañeros no traen dónde dormir. Es difícil dormir en los cartones, en el frío. No nos gusta la ciudad porque estamos acostumbrado al trato humano del saludo. Aunque sean ciudades pequeñas sí tenemos esa costumbre del acercamiento entre la gente. Y aquí uno no existe. Es demasiada gente. Más de 20 millones de personas, más los que llegamos. Hay una gran necesidad en esta ciudad, la entendemos. Gente con mayor necesidad que nosotros, que está viendo qué les dejamos o están viendo la oportunidad de que nos las quiten. En Ciudadela hay indigentes que viven aquí y sienten que les estamos quitando su espacio, entonces vienen a ver que ponemos mal para llevárselo. Los taxistas, que nos dan diez vueltas porque no conocemos la ciudad. Otros, ya más organizados, nos extorsionan. No con armas. Por ejemplo: “tiraste mi teléfono, lo rompiste y me lo pagas”.

¿Por qué Juana María viene a manifestarse?

Se están centralizando los poderes. Y algo que podría ser tan fácil, porque somos una federación, se debería solucionar desde nuestros estados, es este asunto de la burocracia. De hecho la nómina, que antes mandaban el dinero a los estados y ellos se encargaban de hacer los cheques para la distribución de todos los trabajadores, ahora los cheques se van desde aquí. Hay una centralización de la nómina. (Para) las contrataciones, por ejemplo, se están haciendo exámenes desde aquí. Cuando tú llegas a reclamar un descuento, quieres ver por qué te descontaron 500 pesos, no vas a venir a la Ciudad de México a gastar mil para saber porqué te descontaron 500. Nos están robando a descubierto con esa centralización. Y por eso estamos aquí, porque los poderes están aquí, porque quienes van a decidir qué vamos a hacer con esta ley están aquí.

Imagino que es difícil ser un “maestro huevón”.

Es un trabajo muy difícil ser “huevón” porque estás lejos de tu familia. Yo podría irme a las siete a trabajar, y regresar a las dos y luego hacer con mi tarde lo que más me guste. Pero aquí no se puede. Los compañeros han dejado de percibir su salario desde hace tres quincenas. Dice el Estado que nos están subvencionando algunos organismos no muy deseados por la sociedad. “¿De donde agarran el dinero para movilizarse?”. Pues la gente viene. Ahí puedes ver todos esos atunes. De eso vivimos los que no tenemos salario, de la ayuda.

¿Y su familia que dice de todo esto?

Ellos me han sostenido desde antes de estar aquí. Así, sin que diga tengo tantos meses sin cobrar. La hermana de mi mamá me dice: “ten, para tus pasajes, para la comida”. De repente llego a la casa y hay queso o fruta. Los compañeros de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) nos han ayudado con algo que aquí es muy difícil: bañarte y lavar ropa. Nos llevan a casas. No sobreviviríamos sin apoya. A lo mejor sí. Medio sucios. Hay mayor solidaridad ahorita. Cuando estábamos en el monumento a la Revolución nos gritaban “huevones, váyanse a sus estados”. Y ahora es “¿qué les hace falta, qué les traemos?”.

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Maestro-Cundapi

Rodolfo Domínguez Cundapí. Profesor de cuarto año de primaria en San Felipe Ecatepec, Chiapas.

El otro día íbamos en el metro, salimos de Balderas, y un señor nos dijo que no estaba de acuerdo que los maestros afecten a terceros con la manifestación. Quería decir que hemos afectado a los comerciantes en sus ventas y todo eso. Le dije que es una forma que tenemos nosotros de decirle al gobierno lo que está mal y decirle a la gente lo que pensamos. El señor me dijo: “Pero no estoy de acuerdo. Háganlo en otro lado, donde no afecte”. Así que le contesté: “¿Y dónde quiere que lo hagamos? ¿Quiere que yo me manifieste en el desierto? —ríe con otro compañero—. Porque en otra parte no lo puedo decir. Es en donde hay gente para que sepan y escuchen”.

¿Por qué viene a manifestarse a la Ciudad de México?

Nuestra demanda es la abrogación de la mal llamada Reforma Educativa. Se trata de una reforma laborar, no educativa. Quieren privatizar la educación, los libros de texto tendrán costo. En la autogestión los padres de familia tendrán que poner dinero para mantenimiento de la escuela.

No nos quedamos a trabajar porque no tenemos ningún futuro ahí. Al contrario, vamos a perder el trabajo. Entonces lo que debemos de hacer es unirnos con los demás compañeros. Yo creo que el salario que me están reteniendo ahorita más adelante lo vamos a recuperar con todas estas movilizaciones.

¿Qué pasa con los niños que se quedaron sin clases?

Nosotros antes de venir a plantarnos, desde el día 15 de mayo que salimos, platicamos con los padres de familia y estuvieron en el acuerdo, que está bien que viniéramos a plantarnos. Pero no nos salimos así y dejamos tirados a los niños. Implementamos un sistema. Les dejamos unos cuadernillos, a través de ellos van a seguir realizando sus tareas, si no van a perder el bimestre. Se quedaron con tarea. No estamos yendo todos los días, nada más el lunes, una hora, revisamos, calificamos. Así es como recuperamos un poco las clases. Los padres de familia no ven que los niños estén abandonados. Nuestra intención no es esa. Nuestra intención es que salgan adelante.

Maestra-Paola-y-Briseida

Briseida Migenda y Paola Alvarado. Profesoras de secundaria técnica en la comunidad de Tontic, Chiapas

Briseida: Tenemos educación, por eso somos maestros. De repente ves a narcos que matan, pero ellos no son delincuentes, viven libremente. Nosotros nos estamos manifestando para tener un diálogo y para explicar las razones de nuestra inconformidad y nos tratan como delincuentes. Y no lo somos. No estamos robando, no estamos asaltando. Nos estamos manifestando y tenemos el derecho.

Paola: Dejé a mi bebé de cinco meses, un ratito, con los abuelos. Se siente bastante porque está muy chiquita, pero tienes que venir a apoyar, hay que sacrificar cosas, personas y todo. Más que nada el afecto, cariño.

¿Qué es lo más difícil de vivir en el campamento?

Paola: El baño. Aquí a la vuelta hay uno que cobra cinco pesos, pero tenemos que aguantarnos de no tomar agua para no estar yendo a cada rato. Hay unos portátiles, pero, la verdad, son horribles. Y las regaderas, que se tiene que hacer cola. Sí dices extraño mi casa. La lluvia, también. Ayer estuvo criminal. Le tienes que poner a la casa de campaña nailon. Entra agua por todos lados. Tenemos que acondicionarla.

¿Por qué vienes a manifestarte a la Ciudad de México?

Briseida: Nosotras trabajamos en una comunidad indígena tzotzil. Si vas a nuestra escuela tal parece que fuera un pueblo abandonado porque tenemos muchísimas carencias. Y desde ahí comienza nuestra lucha. Mucha gente dice “es que maestros huevones, cómo no se van a trabajar”. Pero es que no estamos luchando nada más por nosotros. Estamos luchando por nuestros niños. Yo tengo en la escuela cuatro años y he visto que seguimos en las misma condiciones. El gobierno plantea reformas, plantea apoyos pero no hay resultado. No lo hace pensando en nuestros niños, en la sociedad ni en los maestros, ni en la buena educación ni en la calidad. Lo hace pensando en el beneficio que va a tener. Es aquí donde entra nuestra resistencia a la reforma educativa. Tú llegas a nuestra escuela y parece que vivieras en otro mundo. Los niños siguen viviendo de una forma marginal. Ellos no se enteran de nada, no hay internet, no hay avance ni científico ni tecnológico. Ellos todavía cargan con su mecapal ladrillos, cosas, todo lo de la siembra.

¿Qué ha sido lo más difícil que han vivido durante la manifestación?

Paola: Es la primera vez que venimos a la ciudad. Es una lucha que se sufre. Pero todos tenemos un mismo ideal. Chiapas está de cabeza, igual que Oaxaca, con enfrentamientos con la policía. Han salido lastimados compañeros. Mucha gente no tiene ni idea de lo que estamos pasando y de lo que se sufre.

Briseida: Si tú vas a un bloqueo en Chiapas, te encapsulan y te empiezan a tirar del helicóptero gases. Hasta lo de Nochixtlán le pararon. Hay una calle en San Cristóbal, que es la principal; la policía te va encerrando. La gente se dio cuenta. Veías a niños llenos de gas lacrimógeno y papás histéricos porque la policía no tuvo cuidado. Hay que tener mucha paciencia, tolerancia y sobre todo mucha esperanza.

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Maestro-Alejandro

Alejandro Domínguez Ramos. Profesor de Secundaria Técnica en Chiapas

Dicen que las reformas no se pueden echar pa´tras. Y cómo si acaban de echar la ley tres de tres.

¿Por qué viene a manifestarse a la Ciudad de México?

Yo vengo para luchar por la educación de mucha gente, de mis hijos, de mis nietos de los que vienen en el futuro. Queremos que la educación siga siendo laica, gratuita. No nos pagan para manifestarnos. Desgraciadamente ya llevamos cuatro quincenas que nos las tienen detenidas. Con apoyo de la gente y otros nos hemos venido sosteniendo. Es una lucha por convicción, por nuestros derechos. Te imaginas, llevo veinte años de servicio y que me digan de aquí a mañana “sabes qué, aquí te vas”.

No todo es como dicen en la tele. Aquí uno viene a demostrar todo lo que trabaja en las comunidades. Ahí tenemos la falta de recursos materiales. Tenemos alumnos sentados en el piso, y en este tiempo ya no debe haber un alumno en el piso tomando clase.

¿Cómo es un día en el campamento?

Por ejemplo, si toca rol de guardia en la noche, tienes que apoyar, colaborar, vigilar el campamento y los alrededores. Y hay veces que te toca guardia al otro día en todo el campamento. A mí me tocó apoyar en la cocina. Tenemos que encargarnos de llenar los tambos de agua, llenar el otro tambo para lavar los trastes. Encontramos como a cien metros la toma de agua y ahí vamos a llenar las cubetas, los garrafones.

Al otro día, al levantarnos nos pasan lista. Anteriormente era a las seis de la mañana, ahora es a las nueve, y el otro a las seis de la tarde. Luego la actividad. Puede se rol de guardia y a los que no les toca se van a marchas, mítines, vallas humanas. Al terminar nos regresamos a descansar, a bañarse, a comer.

¿Qué es lo más difícil de vivir en el campamento?

Yo no tengo casa de campaña. Duermo sobre una tarima. La bronca es cuando llueve. Anoche que cayó granizada estuvimos toda la tarde y noche sacando el agua. Se inunda.

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