El ruido de los motores a diésel y a gasolina llena el ambiente. No muy lejos el típico sonar de los rodamientos de trenes se oye. De pronto se alcanza a distinguir cómo se le pide a un inspector de estación que se reporte al CCC o que la manzana golden y los desodorantes para dama están en oferta. La calle de Puerto Rico es muy concurrida porque por ahí los microbuses entran al paradero, justo aun un lado del Gran Fórum, uno de los sitios que todo ávido fanático del baile de salón debe visitar, ya que cada fin de semana hay un toquín con grupos locales o de moda, además de ser uno de los mejores salones de fiestas y reuniones de la Ciudad de México. El Gran Fórum también es la sede del Sindicato Único de Trabajadores de la Música (SUTM); por ello cada martes algunos miembros del gremio instalan un pequeño tianguis, ahí, justo en esa calle transitada por micros, detrás del supermercado y aun lado de la estación terminal del metro y tren ligero de Tasqueña.

Tianguis-musicos-9 Al llegar nos reciben los cláxones de los camiones que entonan una mentada de madre a un taxista o utilizan el mismo recordatorio familiar como saludo “fraternal” hacia otro compa del volante. Mientras uno se acerca la música empieza a llenar la atmósfera. No es para menos, hay cerca de 120 puestos con variados instrumentos y objetos relacionados con la industria musical. Siempre oirás a alguien echarse un palomazo, desde el don que vende acordeones y que prueba tanto las piezas para intercambio como las que le llevan a vender, pasando por los guitarristas y bajistas que tocan un poco de blues, jazz o rock, hasta el chavo que compró una gaita o un diyeridú (el instrumento de viento australiano) que entona alguna melodía y así atrae la atención de otro comprador.

La mayoría de los vendedores son músicos, algunos veteranos de la época dorada del rock y la cumbia en México, por lo cual encuentras cosas en uso y bien cuidadas. También por eso hay que estar atentos a los precios de compra ya que son un poco elevados: porque el objeto musical es nuevo, porque el vendedor sabe qué es lo que tiene y porqué, además de ser buen instrumento, posee valor especial al ser parte del equipo de trabajo de muchos de los comerciantes. Aun así existen buenas gangas en cosas usadas, claro, con todos los inconvenientes de comprar algo de segunda mano, sin embargo, si te hace falta algo para refaccionar tu instrumento también lo puedes encontrar en este tianguis.

Tianguis-musicos-7

La palabra clave a la hora de ir al bazar es el intercambio. Si llevas tu guitarra vieja y buscas algo nuevo o diferente para practicar tu música, de seguro podrás encontrar una buena oferta de intercambio o hasta compra. La recomendación de muchos es ir muy temprano, justo después de las 11 de la mañana, a la hora en que se instala el tianguis, debido a que los vendedores quieren persignarse para empezar bien el día y es posible que puedas encontrar una buena ganga y regatear más el precio. Igual uno puede comprarle algo a los músicos que se pasean por el tianguis; muchos caminan a lo largo del bazar con sus objetos en la mano, en busca de un intercambio o una venta y, de paso, ver si algún comerciante se interesa por sus cosas.

Una buena idea es ir más de una vez, que los vendedores te vean seguido, te ubiquen y sepan que estás interesado en esos objetos que producen música. Podrías recibir un buen descuento… o no. También es bueno ir acompañado de alguien que le sepa a los instrumentos musicales, que ayude a distinguir entre una imitación de un original, algo de buena calidad o en mal estado y, eso sí, hacer platica y convivir con los vendedores, que sepan que no eres uno más, sino alguien que sabe qué es lo que busca, que tomas en serio la afición y que la música es parte importante de lo que eres.

Tianguis-musicos-4

Y, precisamente, hay que tener en claro qué es lo que buscas; es la clave, porque aquí hayas de todo: instrumentos de viento, violines, tarolas, bombos, platillos, bajos, armónicas e instrumentos de percusión. También verás artículos menos comunes, como mandolinas: un señor tiene un par a la venta, me dice que están a buen precio y listas para cualquier estudiantina. Yo le comento; “o para tocar alguna de Led Zeppelin”. El don se ríe y me dice: “también, por qué no”.

Como digo, uno encuentra de todo, hasta una cítara. Le pregunto al locatario por el precio y si es hindú; él me contesta que no sabe, dice que alguien llegó con ella, la vio y la compró, pero ya hace un buen tiempo de eso. Así es como noto que entre ellos, los músicos del bazar, también hay ávidos coleccionistas. Alguien me comenta, cuando pregunto por un bajo, que a veces hay objetos clásicos, de mediados de los 50 y 60, tal vez por eso músicos consagrados, tanto mexicanos como extranjeros, visitan el tianguis. Si uno tiene suerte hasta puede salir de ahí con una lira autografiada

Tianguis-musicos-6.

También hay amplificadores, pedaleras para tu guitarra o bajo, ecualizadores, fundas y estuches para tu instrumento y cualquier accesorio que necesites. Abundan las guitarras, las hay de todos tamaños, colores, marcas y estilos. Y junto a ellas encontraras infinidad de plumillas y tahalís. ¡Y los teclados! Los puestos donde venden estos artefactos se llevan de calle a los demás, dejando claro cuáles son las preferencias musicales de la mayoría, eso y que son de los instrumentos más accesibles que puedes conseguir. Por supuesto, hay uno que otro puesto dedicado a la venta de cursos en video o programas de computadora que te ayudaran a pulirte un poco si tus habilidades dejan mucho que desear.

Tianguis-musicos-1

La tarde avanza y justo después de echarse un taco en el típico puesto de garnachas de tianguis es hora de partir. Aunque el bazar es pequeño, el tiempo pasa rápido cuando te detienes a ver cada cosa, porque en cada vuelta que haces a los puestos ves algo diferente, algo que te llama la atención, que despierta la curiosidad y te motiva a aprender más sobre la música.

Los sonidos se vuelven a mezclar, un veterano le enseña a una chica a tocar blues en la armónica, mientras que un corrido sale del fuelle de un acordeón; los acordes de un vals se escapan de la blancas y negras de un teclado, al mismo tiempo que el freno de aire del tren naranja que llega a la estación y el sonido que da aviso para cerrar las puertas alertan a un señor que debe ir a la estación Pino Suárez donde lo esperan sus familiares. Justo en ese momento llegan los camiones provenientes de C.U, Culhuacán y Tláhuac, ahí en el paradero de Tasqueña, donde cada martes la música se mezcla con el típico bullicio de esta grotesca ciudad.

Comments

comments