Mi mamá nos platica del Cine Cosmos y de las películas que ahí veía con mi papá y mis hermanos mayores. Y lo cuenta con gusto, con la añoranza de haber vivido en el México de fines de los cincuenta, ese México en el que se iba caminando de ahí, de la calzada Melchor Ocampo, donde vivían, hasta Chapultepec, cargando pañalera e hijos; en el México donde esa zona era conocida como Santa Julia, con sus historias, la leyenda del Tigre y sus vivencias diarias.

El Cine Cosmos es más o menos de esa época. Fue inaugurado por ahí de finales de los años cuarenta, específicamente, en 1948, sobre la calzada México-Tacuba y por supuesto, con los años se convirtió en un verdadero símbolo de la colonia que hoy es conocida como Tlaxpana. De estilo Art Decó, era famoso por su programa de matinés. Era de esos cines de barrio donde podías ver los estrenos de las películas del cine de oro, las rancheras, las de Cantinflas. Era un lugar en el que te sentías tranquilo, porque al salir, aunque la función fuera la última, estabas cerca, muy cerca de tu casa. No necesitabas tener coche, llegabas caminando en pocos minutos; era posible encontrar a tus cuates de la calle o incluso de la misma vecindad y podían regresar juntos a sus respectivas casas después de ver la peli. Era un lugar tranquilo donde podías llevar a la novia y disfrutar de la función en la fila de hasta atrás.

cine cosmos Pero como siempre sucede, la modernidad aterrizó también por esos rumbos. Poco a poco llegaron las vías rápidas, el tránsito y, claro, los centros comerciales… y con ellos, el concepto de las multisalas, donde hoy puedes ver muchas películas hasta pasada la media noche, con mucha variedad de dulces, refrescos y palomitas, que se despachan en hasta diez filas distintas y donde el de la dulcería no es el mismo que te corta los boletos a la entrada. Así, los cines tradicionales, aquellos en los que las salas estaban “de bajadita”, esos que proyectaban matinés y que con dificultad tenían alfombra; aquellos donde incluso conocías al señor de la entrada por su nombre, fueron desapareciendo poco a poco, dejando solo la huella del recuerdo.

En nuestros días

Desde aquellos días el barrio de Santa Julia ha cambiado. Hasta otro nombre tiene. Aunque sus habitantes están, en cierta forma, acostumbrados a convivir con la inseguridad (como la mayoría de nosotros en esta ciudad) el sitio se ha vuelto un tanto riesgoso para quienes transitan por ahí a diario —al menos, yo que trabajo muy, muy cerca de ahí, sé que asaltan seguido—. Porque vaya que pasa gente por allí: los alumnos de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, la Normal, pues; las marchantas van al mercado de San Cosme, o los transeúntes que van de paso hacia Tacuba, Colegio Militar, Popotla.

Cosmos antes

Esa misma modernidad, que dio paso a nuevas vías de comunicación, fue en parte la que ocasionó que este y muchos otros cines desaparecieran de la ciudad y fueran, tristemente, abandonados. ¿Por qué? Tal vez porque la mayoría de nosotros prefiere ir a un centro comercial al cine y de paso aprovechar para comprar o admirar otras cosas. Además, el puente de Circuito Interior, que divide la Ribera de San Cosme de la calzada México-Tacuba, lo hace menos visible para quien anda por esos rumbos en coche. Lo único que puedo decir es que muchas veces, al pasar por el Cosmos con mi mamá, nos llegamos a lamentar de verlo así, desolado; sobre todo, por las gratas memorias que guarda ella y del tiempo que vivió por ahí, cerca de la casa de mi papá, donde los vecinos eran casi, casi, familia. Con el tiempo, y aprovechando su estado lamentable, el Cosmos sirvió durante años como “vivienda” de niños de la calle, que encontraron cobijo entre sus paredes de pasadas glorias. Supongo que en parte fue lo que motivó a la delegación Miguel Hidalgo, a la que pertenece este predio, a poner manos a la obra después de 18 años de abandono total y regresarle un poco a este barrio de su antiguo esplendor, sin quitarle ese toque festivo y divertido que tienen las zonas populosas de nuestra ciudad: su ubicación estratégica lo convertirá en el nuevo centro comunitario, cultural y social de la zona.

Cosmos interior

La verdad es que suena como un súper proyecto: contará con estacionamientos para bici, una mediateca, librería, aulas, hasta salas de exposición, un área de asistencia social, una cafetería y otros servicios. Y por si esto no fuera poco, será el primer mirador con 30 metros de altura, el cual servirá de terraza y observatorio para apreciar el barrio de Tacuba y el poniente de la Ciudad de México.

Todo esto, de acuerdo con las autoridades delegacionales, forma parte de un proyecto de regeneración urbana para impulsar a la antigua zona de Tacuba que incluye al Árbol de la Noche Triste, el corredor de la calzada México-Tacuba y la explanada del mercado, también en Tacuba. Bueno, nada más para que se den una idea, ¡échenle un ojito al video del proyecto! Sin duda, va a ser algo padrísimo y al menos yo, que paso a diario por ahí… ¡ya quiero verlo terminado!, porque es un sitio que ha protagonizado muchas vivencias, no solo las de mi mamá que, dicho sea de paso, será súper feliz al ver en lo que se ha convertido el Cosmos de sus recuerdos: un sitio para construir nuevas memorias, pero ahora con la generación de nietos y hasta ¡bisnietos!

 

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