Desde el 26 de septiembre la exposición Obsesión Infinita ha presentado una gran demanda. Cada fin de semana se pueden observar una larga fila al exterior del Museo Tamayo, enclavado en el Bosque de Chapultepec en la Ciudad de México. Desde muy temprano las localidades se agotan, lo que provoca que algunos visitantes tengan la necesidad de regresar otro día. Afortunadamente, esta exhibición estará en este recinto hasta el 18 de enero del 2015.

Pero, ¿qué es lo emocionante de esta exposición? ¿Cuál es la diferencia? Algunas fotos en los medios de comunicación sobre la intervención Infinity Room y una que otra selfie nos invitan a ver la obra, tal vez para poner palomita de la visita a esta famosa muestra.

Sin embargo, para Yayoi Kusama estas obras representan una forma terapéutica e incluso su lazo con la vida. La artista japonesa en diversas entrevistas ha comentado que de no pintar, seguro pensaría en el suicidio. Y no es para menos, desde muy pequeña Kusama era maltratada por su madre; esto le provocó diversas alucinaciones y pensamientos que la tentaban para dejar el plano terrenal. Cosa que logró no con la muerte, si no con el arte.

Yayoi Kusama 2

Cuando entró a la Escuela Municipal de Artes y Artesanías de Kyoto, aprendió una técnica de pintura japonés denominada Nihonga, que consiste en hacer modulación de tonos con tinta y que se puede observar al principio de la exposición.

Más adelante se admiran diversos objetos cotidianos, como una blusa, un zapato e incluso una canoa, todos con falos de tela, que reflejan su obsesión por el sexo, así como algunos dibujos y bocetos de los proyectos. También esta expuesta su perturbación por la comida en diversos artículos cubiertos de pasta, tal como las manualidades que nuestras maestras de primaria nos encargaban.

Yayoi Kusama 3

Mi primer contacto con la obsesión de Kusama llegó cuando entré al Infinity Red, que muestra un campo de falos blancos con puntos rojos, en un cuarto de espejos que dan la sensación de estar sumergido en un mundo que tiene el mismo patrón, donde todo se reproduce hasta el infinito, sin salida.

Yayoi Kusama 1

Otra oportunidad para ver el mundo de Yayoi es por medio de la pintura llena de colores brillantes, donde repite diversos patrones y, por supuesto, los lunares.

Sus alucinaciones quedan marcadas en su vida cotidiana y esto puede contemplarse en un cuarto oscuro que representa un departamento con una sala, comedor y diversos objetos: un espejo, discos e incluso un televisor. Y todo, todo está cubierto con lunares de colores fluorescentes. Una experiencia que resulta maravillosa a nuestra vista, pero para Yayoi esto es con lo que vive día a día.

Yayoi Kusama 4

Las obsesiones pueden convertirse en arte e incluso plasmarse en algo maravilloso, como la instalación de Infinity Mirror Room, otro cuarto de espejos con luces de colores que da la sensación de estar en el espacio. Algo mágico.

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Esta exhibición, además, muestra una serie de fotografías y publicaciones que hablan de la influencia de Kusama en el arte y su convivencia con artistas que han cambiado el arte, como Andy Warhol y Joseph Cornell.

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A sus 85 años, Yayoi Kusama sigue creando en un estudio ubicado en Tokio, durante el día, y cada noche regresa al hospital psiquiátrico Shinjuku, en el que reside desde 1977 por voluntad propia.

La reina de los lunares ha llegado a México a través de su obra, por lo que será bueno tener un poco de paciencia para llegar temprano al Museo Tamayo y mirar el lado artístico de la obsesión.

Los lunares son un camino al infinito. Cuando borramos la naturaleza y nuestros cuerpos con lunares, nos integramos a la unidad de nuestro entorno. Nos volvemos parte de la eternidad. Yayoi Kusama.

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