En 1967 José Luis Cuevas llamó a una de sus exposiciones “Temas de una zona roja en esta zona rosa” y desde entonces se le quedó el nombre. Lejos ha quedado la época en que era sinónimo de elegancia y encanto. Hoy ha perdido el glamour con el que nació para convertirse en sitio de la fiesta de fin de semana, trinchera de noctámbulos en busca de table dance y espacio prototipo para la comunidad gay.

Y aunque parece señora mal arreglada, con exceso de maquillaje y vestidito extravagante y grotesco, guarda un encanto popular. Si uno le busca bien encuentra el mercado tradicional, los tacos de carnitas y demás garnachas; el arte contemporáneo expuesto en sus calles y los abundantes negocios coreanos. Porque, eso sí, muy discreto, este punto guarda la cultura de Corea en México.

La han narrado Vicente Leñero, Carlos Fuentes, Jacobo Zabludovsky y Agustín Barrios Gómez; y la la han cantado desde los intérpretes más fresas, que sólo la mencionan, como Paulina Rubio o el grupo Menudo, hasta aquellos que con sus letras dejan testimonio de cómo vivimos hoy este pequeño lugar emblemático de la ciudad, como Amandititita, Charlie Montana, Café Tacvba o Alfonso Arau y su grupo de rock integrado por intelectuales: Los Tepetatles.

Así es la Zona Rosa: bohemia por excelencia.

Comments

comments