Tepito, el emblemático barrio del centro de la Ciudad de México, está hecho por sus personajes. Ahí está el tirantes, casi un hermano perdido del actor Héctor Suárez por su impresionante parecido, que no puede faltar a un baile para mover los pies al ritmo de la salsa y el latin jazz, siempre con esos resortes planos de tela que sostienen sus pantalones, los zapatos de charol y el sombrero que lo hace lucir muy pachuco. Está el cronista Alfonso Hernández, centro de la polémica por sus recorridos donde llama a Tepito un Safari, como si sus habitantes fueran animales. Por ahí anda Alejandro Caballero, uno de los herederos del Tepito Arte Acá y alumno directo de Daniel Manrique el gran artista plástico del barrio.

La lista es larga, pero entre todos ellos tal vez la más popular es doña Lourde Ruiz, la Verdolaga Enmascarada, la campeona de los albures, ese juego de frases, de dime y te contesto, en el que gana aquel que logra “cogerse”, fornicar con sus palabras en doble sentido, siempre aludiendo al sexo, aunque sea muy macho, a su compadre.

Uno la puede encontrar en su puesto de la calle aztecas, donde vende ropa, animando a la gente para que se acerque a comprar. Pero si alguno de sus clientes se cree mejor que ella en el arte del albur, de verdad que sale vapuleado con sus albures finos:

“Yo te puedo decir lo que mi abuela me decía, que ella nunca se imaginó ver hijas grandes. Mi abuelo vivía con nosotros y le decía: `abuelito, ¿te doy tu lechita´. `No m´ija, mejor sácame un rato al sol´. Y yo ya entendí que en tiempo de crisis pos ya tengo pa´ no chambear, manito”.

Si les duele la cabeza, siéntense un rato, chupen un limón y escuchen Crónicas de Asfalto radio: Tepito, bravo el barrio y alburero.

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