La calle Talavera, en el barrio de la Merced, es la calle de los niños Dios. Allá van las personas que les salió el muñeco en la Rosca de reyes para comprar el ropón del niño Jesus de yeso y presentarlo después en una iglesia, como dicta la tradición.

Hasta el dos de febrero Talavera es un tianguis. La calle está llena no sólo de puestos con ropa de todos los santos y hasta los que no lo son; también hay sillas de madera con la clásica cruz y otras que parecen salidas de un comedor tubular, con asiento de vinil rojo. Hay otros que venden accesorio, como coronas, cetros, huaraches y hasta calzones.

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No muy lejos de ahí se encuentra el barrio de la Candelaria y el Templo de San Jerónimo, mejor conocido como la Iglesia de la Candelaria. En las afueras de esa construcción se arma la fiesta. Se instala una feria, que prácticamente esconde el pequeño templo, en la que algunas personas aprovechan para vender velas, a las que les enrollan listones de colores. Otros ofrecen pequeños ramos de flores naranjas, blancas, moradas, que ya nada más miran al suelo porque se están marchitando por el calor. No falta la señora de los tamales que no se da abasto, porque el dos de la Candelaria es el día bueno para la tamaliza.

Uno de los modistos de los niños Dios es Saúl Uribe, que desde hace 25 años se dedica al diseño y confección de ropas para esta imagen. De hecho, Saúl es uno de los responsables de que Talavera se haya convertido en el Corredor del Niño Dios.

Bienvenidos a Crónicas de Asfalto Radio: tamales, niños Dios y la Candelaria.

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