Tacuba, Tacubita la bella, le llamaban. Hoy ya no lo es tanto. Los puestos ambulantes impiden la vista hacia la avenida, esa que tiene su origen con los aztecas y que, dependiendo a la altura que uno se encuentre, cambia de nombre: avenida Hidalgo, Puente de Alvarado, Ribera de San Cosme y México-Tacuba. Precisamente la acera en este último tramo, a la salida del metro, es como un túnel que, dependiendo del color de la lona, se torna azul, rojo o rosa. Ahí uno encuentra ropa, aparatos electrónicos —piratería la mayoría— y porno, mucho porno en DVD.

Sin embargo, eso no impide que uno quiera visitar la parroquia de San Gabriel Arcángel, ese templo del siglo XVI donde en 1934 casó Cantinflas con Valentina Ivanova. Ahí también la pasión futbolera adquiere tintes religiosos porque guarda en su interior al Niño de los Milagros, que por muchos años vistió el uniforma de la selección Mexicana de futbol, desde 1970. Ahora viste de blanco. La gente le deja juguetes en diciembre y el día del niño.

Ah, pero eso sí, nada, de verdad, como las gorditas atrás del mercado, en la calle Golfo de Bengala. De chicharrón prensado, pero luego de abrirlas las rellenan de carnitas. Grasoso pero sabroso.

Sobre la avenida, a la altura de Popotla, también se encuentra uno de los dos ahuehuetes que se pelean el título de Árbol de la Noche Triste. Aquí, junto a la fuente que enmarca al famoso árbol, se viene a echar novio, a comer la torta, a descansar un rato en lo que se continúa la búsqueda de trabajo.

La avenida México-Tacuba también es referencia de la famosa casa del callejón Cañitas y su fraudulenta leyenda de fantasmas y muertos; el museo de caballería y una casa donde las chácharas, libros y ropa vieja sirven para dar empleo a un grupo de ciegos.

Crónicas de Asfalto Radio desde Tacubita la bella. Que lo disfruten.

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