Insurgentes es la avenida más larga de la Ciudad de México. La atraviesa de Sur a Norte o viceversa, depende de donde uno la tome. Precisamente en su lado Sur hay estatuas tan poco comunes como el Monumento al Perro Abandonado, que escenifica a un animal flaco hasta los huesos, triste por el hambre y porque le han robado la placa de bronce para venderla en el fierro viejo.

Tiene también zonas arqueológicas —como la de Cuicuilco, con su extraña “pirámide” en forma cilíndrica—, y arte contemporáneo como el mural que adorna la fachada del Teatro Insurgentes, hecho por Diego Ribera, quien, muy a su costumbre, causó polémica por representar ahí a Cantinflas, al frente, en medio de todos. Para los críticos de la época fue una afrenta: ¿cómo era posible que un cómico de media pinta representara el teatro en México? Pero así era.

Ahí, en Insurgentes, casi llegando a su parte denominada Centro, se encuentra la Glorieta que, además de dar entrada al metro, ha servido desde hace mucho como lugar para el encuentro y ligue gay, dark y skato; centro de comercio, set cinematográfico, base para una decena de lustradores de calzado.

Tan importante es esta avenida que muchos compositores la han incluido en sus canciones. Ahí esta “Miseria” de Linranroll, “Atrapado en el smog” de José Luis DF, “Te tengo a ti” de OV7, “Hijo de influyente” de Three Souls in my Mind, “Por la avenida Insurgentes” de Fernando Miranda y “Por Insurgentes” de Soul Compas, sólo por mencionar unas cuantas, que por cierto hemos incluido en este programa. Hasta Steven Wilson le dedicó una canción a esta vialidad.

Recorran con nosotros este pedazo de la Ciudad de México.

Crónicas de Asfalto Radio: Por el sur de la avenida Insurgentes.

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