La Doctores es una de esas colonias a la que hay que entrarle sin prejuicios. Y entonces uno descubre que es un tesoro escondido en la Ciudad de México. No solamente es el barrio de la catedral de la lucha libre —la Arena México—, también es el hogar de personajes populares como el Pifas y su famoso expendio de pulques La hija de los Apaches, del grupo sesentero de rock Los Apson, de los tepaches El Oasis, del arroz oriental del luchador Baby Face… en fin.

Es una colonia que lo tiene todo. Sobre todo nostalgia. Ahí está el Centro Cultural Indianilla, donde todavía se ven los colosales transformadores y generadores de hierro del taller de tranvías, el mismo donde Buñuel filmó la película “La ilusión viaja en tranvía”. Enfrente se encuentran los locales de caldos de gallina, que ahora ya son más parecidos a fondas que a los puestos destartalados de madera de antaño. Huele rico. El aroma es de añoranza por esos años en que los noctámbulos terminaban ahí la fiesta.

Y que decir del Museo del Juguete Antiguo (MUJAM), que guarda los recuerdo de la infancia de casi tres generaciones de mexicanos, esos que jugaron con carritos de madera, los que bailaron en Salón Colonia y recuerdan la máscara del negro en la que tocaba el pianista, los que jugaron con carritos de pedales, los luchadores de plástico con rebaba, las marionetas del Chavo y las figuras de acción de He-Man

Denle play y escuchen Crónicas de Asfalto radio. El lado amable de la Doctores.

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