Nos dimos una vuelta por Iztapalapa. Descubrimos que no es tan lacra como lo dicta su apodo (Iztapalacra). Al contrario, es una tierra llena de historia, con habitantes orgullosos de su pasado. Conservan tradiciones centenarias, como la Ceremonia del Fuego Nuevo, las fiestas patronales de sus ocho barrios y, por supuesto, la representación de la Pasión de Cristo, famosa a nivel mundial.

Pero también esta llena de leyendas, y no nos referimos a las prehispánicas o coloniales, sino a las urbanas, como los hombres lobo que viven en las alcantarillas o los perros asesinos del Cerro de la Estrella (¡ja!).

Y es precisamente en esta pequeña cumbre donde desde su cima, sobre la pirámide donde se renovaba el fuego cada 52 años, se aprecia el hermoso caos que es el Valle de México.

Así es Iztapalapa, una tierra con problemas, pero con más historia que lacras.

Qué lo disfruten.

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