—Los cubanos nunca hemos perdido la esperanza —me contestó desde lo alto del muro del malecón habanero, a donde se había encaramado para, caña de pescar en mano, lanzar el cordel hacia la inmensidad del mar caribeño.

Su respuesta venía como parte de una serie de preguntas obligadas, pues apenas el día anterior los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, habían anunciado el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, acabando así con más de medio siglo de una absurda política del “gigante imperialista” para con la isla mayor de las Antillas.

—Yo no sé de política, ¿qué es lo que te puedo decir?—me respondió este peculiar personaje, haciendo de lado el puro que llevaba en los labios, y el cual, por estar apagado, más bien parecía estar masticando.

Cuba-1ok

Para ser sincero, no era la primera vez que a mí me tocaba coincidir con una gran noticia estando en la isla. Ahí estaba yo cuando detuvieron al empresario Carlos Ahumada, mejor conocido como el autor de los videoescándalos; también me tocó cuando Fidel tropezó a los “pies” de la tumba del “Che”; y hasta me tocó el día en que se anunció la transición del poder entre hermanos (casi casi como del PRI al PAN). Sin embargo, esta nota tenía algo tan especial que me hizo salir a la calle a buscar personajes como éste, surgidos de la nada y convertidos en símbolos de una cultura que podría desaparecer junto con el embargo.

—¿Crees que traerá beneficios en el corto y mediano plazo?

—Yo no sé, puede que sí. El restablecimiento de relaciones está bien, debió haber ocurrido hace tiempo, pero lo demás, no sé, es posible.

—El bloqueo continua, pero este acuerdo es el primer paso para acabar con el embargo, ¿no crees?

—Yo pienso que sí —respondió, al tiempo que enrollaba nuevamente el cordel—, ya veremos más adelante.

—¿Entonces es una luz de esperanza para los cubanos?.

—Los cubanos nunca hemos perdido la esperanza —añadió, levantándose para coger impulso y lanzar nuevamente al agua la carnada.

—Entonces, ¿después de este anuncio que seguirá? —insistí, al ver que comenzaba a desesperarse pues sus intentos por pescar algo seguían siendo infructuosos.

—Yo que sé, supongo que vendrán empresas americanas y turistas de aquél país. No lo sé, pienso que más adelante esto estará lleno de americanos —señaló con la mano para que observara lo largo del malecón.

Cuba-2ok

El astro rey comenzaba a ocultarse en un cielo abigarrado, anunciando la noche y el cese de las actividades de este singular personaje.

Decidí entonces concluir la conversación, agradeciendo al hombre que vestía camiseta sin mangas, pantalón desgarrado hasta las rodillas, y una gorra ya vieja y parduzca por el sol, recordándome con su atuendo al personaje central del libro “El viejo y el mar”, de Ernest Hemingway, igual de curtido por el sol, pero mas joven y mas robusto, y por lo visto, mas cerca de conocer el tan ansiado cambio, porque sin duda para los cubanos “la esperanza no ha muerto”.

Comments

comments