El ojo clavado en la mira, los dedos sujetan fuerte el proyectil, el viento respira lento mientras las hojas del césped se deslizan danzando suavemente por el terreno llano. Las mentes de los espectadores esperan. Aguardan el momento del impacto, suspiran por ver el golpe y celebrar la colisión. La velocidad rompe la barrera del sonido. Es más prolongado el aplauso que el choque marcado en la Diana de tiro. Más que un deporte, una tradición que se ha transmitido de generación en generación, mostrando un talento nato para el disparo con resortera.

Uno de los más antiguos antecedentes en la historia de la tira china nos lleva a la época de “David y Goliat”, el grande contra el pequeño, una batalla que demuestra la importancia de la valentía, y la victoria lograda por una onda, usando como proyectil una piedra.

La resortera tiene una función bastante tradicional en nuestras raíces, quién no recuerda esas hermosas tardes de verano, corriendo por los parques con las resorteras de juguete con múltiples colores, buscando proyectiles entre la tierra, cazando animales o haciendo infantiles bromas a nuestros colegas. Pero ahora esto es llevado a otro nivel, con el Primer Torneo Nacional de Tiro con Resortera.

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Metro de la ciudad, profundo e ideal para llegar a cualquier parte. Un recorrido de una hora por casi tres líneas. Al entrar el mundo es completamente diferente al que ves afuera, un contraste total de la situación del país. Afuera de la estación Coyoacán de la línea 3 del metro, torres departamentales invaden las calles, restaurantes y centros comerciales visten de estilo la urbanidad, autos brillantes y lujosos, pero, cierras los ojos un segundo, despiertas en otra realidad, sentado en el vagón del metro, levantas la vista para observar por la ventana, paredes en obra negra, grafiti con una paleta de color de morado a negro, centenares de vehículos, no todos en perfecto estado, miles de mentes que piensan en algo en común: ganar.

Salgo del metro, y camino algunas calles hasta llegar al Metrobus, pocas estaciones me separan de un evento que me causa gran interés, y los recuerdos llegan a mi mente, viejos momentos jugando con resorteras de juguete, disparando piedras, disfrutando la diversión.

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Un estadio de baseball en el Deportivo Hermanos Galeana es transformado en el campo de batalla del Primer Campeonato Nacional de Tiro con Resortera. Basta una lona para cubrir del sol a las mesas, en las que apiladas de forma elegante se encuentran los principales actores de la competencia del día: las resorteras.

Caminó un poco entre las mesas, ahí conozco a Iván Caballero, un joven con barba semi corta, que no aparenta más de 30 años, de los cuales lleva cinco dedicados a la elaboración de tirachinas; su proceso de crear resorteras es bastante convincente. Las resorteras nacen del reciclaje de madera, así aprovecha todos los recursos posibles. Camina por la calle en busca de un trozo de madera, un pedazo de vida, algo natural para ser transformado en un objeto para disparar. Ya que tiene la madera, con un hacha trabaja en la moldura de la resortera, después se lima y lija para dar detalles a los acabados. Iván tiene su estilo, ya que a cada resortera le otorga un detalle en pirografia de animales, desde venados hasta leones. Lo que el cliente pida. Y ya casi para terminar, se cubre de aceite de linaza alrededor de 12 horas para otorgar un cálido brillo y luego se pone un poco de cera para proteger el acabado de raspones y manchas, se deja secar y se colocan las ligas.

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Sigo caminando entre las mesas y conociendo personas en cada una de ellas. Existen diferentes historias del inicio en el disparo con resorteras y todo se podría resumir a la época de su juventud. Usar la tirachina para cazar, divertirse o para trabajar.

Sergio Ávila, un participante y fundador de Resorteros Mexicanos, recuerda sus inicios con la resortera, caminando por los terrenos de sus padres en Chalco, Estado de México, cuidando animales. Ahora transmite todo su conocimiento en tiro a su pequeña hija, con la que practica caza o usando las Dianas de tiro.

Un poco de agua para calmar la sed siempre es recomendable y más cuando tienes una plática con el organizador del evento, Javier Arredondo, quien es integrante de Tiradores del asfalto. Fuma tranquilo mientras espera el inicio de la competencia. Recuerda sus inicios en el disparo acompañando a sus amigos a cazar responsablemente y poniendo algunas latas en paredes como blancos. Al principio organizaba pequeños eventos entre sus amigos, es así como da inicio el deseo de crear un sueño, que con el paso de los años, se consagraría como el primer torneo en México de Tiro con Resortera.

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El torneo se dividió en dos días y cuatro categorías: infantil, novatos, intermedio y master. El primer día fue para los pequeñines, quienes poco a poco emitieron su técnica de disparo. En una pequeña mesa había algunos vasos y en ellos los balines preparados para ser lanzados a diez pequeñas Dianas, a no más de 5 metros. Creí sólo admiraría a hombres disparando, pero al ver a los pequeños mi expectativa creció. Quedé conmovido e impresionado; una pequeña niña de aproximadamente siete años, que no pasaba el metro y cuarto de estatura, disparando con tal fuerza y puntería que causaba furor en los asistentes.

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Pasando la primera ronda, algunos pequeños caminaron hasta la zona de mesas para hidratarse con agua de Jamaica, mientras otros ajustaban su equipo para seguir compitiendo. Opté por sentarme en el pasto mientras observaba a algunos de los participantes master disparar al aire tranquilamente, como si estiraran los brazos para liberar el estrés. Dejaban salir los miedos, suspiraban al ritmo de la bala. Algunos pajaritos se encontraban en el campo, pero fue una total y completa sorpresa que justo en el momento en que salió un disparo, un pájaro volara sobre el campo y diera justo en su cuerpo. Cayó lentamente, como hoja de otoño arrancada de su rama por el aire. Impactante.

Termina la participación de los niños, los asistentes caminan en dirección a la lona, felices y agradecidos por la increíble demostración; los niños suben a la tarima para recibir sus reconocimientos y una resortera de regalo.
Existen tradiciones y costumbres que van pasando de generación en generación. El tiro con resortera es una de ellas.

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