Tras la quinta edición de la Semana de las Juventudes 2017, la legendaria agrupación de rock en español “Caifanes” se presentó por primera vez en el Zócalo de la Ciudad de México el viernes 10 de noviembre, después de 30 años de trayectoria. Con una multitud de personas la agrupación demostró que sus letras y música rebasan distintas generaciones.

Para llegar al Zócalo, algunas estaciones aledañas del Sistema de Transporte Colectivo, Metro, estaban abarrotadas de mujeres y hombres de diferentes edades. Algunas personas portaban playeras con el nombre de la banda y otras con prendas de color negro.

El metro Allende fue un punto de reunión para los amigos, parejas o para familias que después de la jornada laboral o escolar querían disfrutar unas cuantas horas de rock. “Oye, carnal ¿sabes por dónde queda el Zócalo?”, preguntó un joven de aproximadamente 17 años. Con los ojos bien abiertos recibió la indicación y salió corriendo con su novia hacia la dirección requerida.

Las calles para llegar al Zócalo capitalino ya tenían presencia policiaca y las voces de algunos despistados se colaban entre la emoción de quienes sabían que Caifanes rompería la noche con su concierto estelar. “Quién sabe quién va estar, hay mucha gente”, “¿habrá un concierto o qué?”, “oye, una pregunta ¿sabes quién va a tocar?”, preguntaban unos. “Caifanes, Caifanes, Caifanes” , respondían los otros emocionados y un tanto atareados; para ellos era inaudito que algunas personas no supieran quién iba a tocar.

Filas eternas de personas decoraban el contorno de la Catedral Metropolitana, a oscuras avanzaban paso a paso para ingresar al concierto. La situación para los organizadores del evento se veía controlada en un principio. Sin embargo, las filas se hacían cada vez más grandes pues discretamente más jóvenes se colaban en éstas. Algunas personas lograron hacer autónomamente una nueva fila para entrar al concierto sin necesidad de darle la vuelta al Zócalo.

Caifanes Cuarto oscuro

La entrada

Las botellas de agua eran resguardadas, no podían pasar, pero los churritos de marihuana y la venta de cigarros se esparcían por todo el lugar. El olor a activo también era parte del ambiente. “No mames, ya huele a mota”, decían unos jóvenes mientras se carcajeaban.

Ya adentro de la plancha capitalina la multitud parecía rígida, como en hora pico en el metro. Sus piernas se mantenían firmes y pegadas al suelo, su espalda era una coraza, no querían que pasara nadie más. Sin embargo, los que llegaron tarde o no les tocó buen lugar, como marea se aventaban para abrir paso y ver a Caifanes aunque sea en la pantalla.

Caifanes salió al escenario pasadas las 7:30 de la noche, desenredando a sus seguidores con la icónica canción Viento. Con gritos, saltos y celulares en mano, la multitud acompañaba a la banda mexicana cantando como si hicieran un rezo hacia el cielo. Las sonrisas dibujadas en los rostros de los espectadores y sus pupilas dilatadas parecían recorrer lo que ha sido su vida, su pasado, su presente y lo que será su futuro. Con sus 30 años de trayectoria, Caifanes, ha acompañado a mujeres y hombres de muchas generaciones:

Carlos Alberto, de 45 años de edad afirma que desde los 18 años es fiel seguidor de Caifanes. “A mi esta banda me gusta desde que eran Las insólitas imágenes de Aurora”. Asegura que lo que más le apasiona de este grupo es la letra de sus canciones, además de su estilo. También afirma que él ha estado en todas las transformaciones de la banda, Insólitas–Caifanes-Jaguares. Su canción favorita: Clávame los dientes, canción de la discografía de Jaguares.

Anahí García, de 21 años de edad, también asistió al concierto en compañía de su madre. A pesar de que actualmente existen otros géneros musicales de moda, la joven asegura que su gusto por Caifanes viene desde la prepa. “Mi gusto comenzó en la prepa, cada que había fiesta era de ley escuchar Caifanes. Y bueno, en toquines que hacían en la prepa tocaban varias de sus rolas”. Su canción favorita: Miedo.

Joshua de aproximadamente 17 años de edad, asistió al evento en compañía de un grupo de amigos quienes también gustan de la banda mexicana. Al menos 10 años de admiración fueron motivos suficientes para que esa noche Joshua asistiera al Zócalo. Su canción favorita: Tortuga.

Otro joven, amigo de Joshua, comentó que Caifanes le gusta desde pequeño. Su canción favorita: Te estoy mirando.

Verónica Hernández de 30 años de edad, fue al concierto acompañada por un grupo de amigas y una de sus hermanas. Para ella Caifanes representa los recuerdos más memorables de su vida. “A nosotras nos gusta Caifanes desde que éramos niñas, todo es gracias a mis hermanos. Escucharlos me trae muchos recuerdos, muchas cosas vividas, muchos aprendizajes que también tuve con mis hermanos”.

Caifanes Notimex 2

Repertorio musical

Conforme la música fluía con la energía de los asistentes, las luces y las pantallas del escenario dejaban sabor de vida y muerte colectiva, ya que la denuncia social y la representación de la cultura mexicana no se hicieron esperar por parte de Caifanes. Cada canción tenía al menos una dedicación especial. Ayer me dijo un Ave fue dedicada para las niñas, niños y adolescentes. Antes de que nos olviden fue interpretada con la intención de recordar y guardar memoria histórica sobre los asesinatos a periodistas, la desaparición de los 43 normalistas y los miles de feminicidios que azotan el país. Vamos hacer un silencio para recordar los hechos ocurridos el pasado del 19 de septiembre.

Raíces

Caifanes se ha caracterizado por ser una banda de rock que abraza y representa las raíces de México así que al interpretar Afuera, danzantes mexicas con copal, plumas y ayoyotes danzaron por todo el escenario hasta terminar la canción.

Caifanes Notimex

El final

Después de un extenso recorrido musical, Caifanes decidió salir del escenario por unos minutos. “¡Otra! ¡otra! ¡otra!”, gritaba la multitud, sólo para ponerle más sabor a la noche pues sabían que Caifanes no podía retirarse del escenario sin antes tocar algunas canciones representativas y legendarias como: Te lo pido por favor, haciendo homenaje a Juan Gabriel; La célula que explota y La negra Tomasa.

Con intensidad y euforia se dio el cierre del concierto. Las personas seguían anonadadas tras el espectáculo. “No manches, es hermoso”, “no lo puedo creer, vimos a Caifanes”, “¡Ay!, los amo”, “qué chingón”, decían. Los aplausos no paraban. Las personas seguían sin moverse, trataban de posar en puntitas, algunos, para salir en la ya acostumbrada selfie de Caifanes.

Cuando por fin Caifanes se retiró del escenario, un grupo de mariachis dio una postdespedida al público que esperaba que la plancha y las calles del Zócalo se despejaran para poder salir.

Total

Cifras oficiales del gobierno capitalino afirmaron que Caifanes logró reunir a más de 120 mil personas…

Saldo blanco.

Fotos: Cuartoscuro

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