—Chingadazos, abuso, violación, secuestro, eso es lo que piensa la gente del BDSM, pero no es así —dijo Krystal moviendo la cabeza de un lado a otro—.

BDSM es un acrónimo que engloba todas las practicas que tienen que ver con intercambio erótico de poder, que pueden incluir estímulos dolorosos o no. La B es de Bondage, la D de disciplina y dominación, la S de sumisión y sadismo, la M de masoquismo.

Krystal de Sade es Domina y practica el BDSM desde hace 9 años. También es uno de los administradores de Calabozo Mx, el colectivo BDSM más importante de México. Conversé con ella el pasado sábado, después del taller de bondage masculino y bondage asimétrico, y la clínica de semisuspensiones que tuvieron ese día. A pesar de la agotadora jornada, lucía radiante.

—Hoy dimos bondage aplicado en hombres. Es la primera vez que se da en México, estoy como pavorreal —sonrió complacida, con esa sonrisa que ilumina el rostro y trasluce satisfacción y felicidad.

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No, la charla no fue en una mazmorra. No hubo fuetes, ni látigos; tampoco me amarró o me puso agujas. Ni siquiera merecí una nalgada. La plática fue en una taquería de la colonia Roma, a la cual llegó ella con poco más de 10 personas, todas asistentes a las actividades de ese día.

Era un grupo de amigos, uno un poco grande. No había nada en ellos que delatara las actividades previas, sólo dos llevaban el triskel —emblema mundial de la comunidad BDSM— y ni siquiera era tan visible.

Kristal tiene ojos grandes y expresivos, que en nada opacan su sonrisa y hacen juego con los chinos juguetones del cabello. Hablar con ella es fácil. Tiene muchas historias que contar, pero decidimos empezar por lo básico.

—Los principios del BDSM son sensato, seguro y consensuado. Sensato, obviamente que sepas que la práctica que vas a hacer no va a traer un daño grave a futuro. Por ejemplo, no es sensato que a una niña de 20 años le atraviese la espalda o la corte. ¿Por qué? Porque le va a traer una cicatriz que probablemente en 10 años le puede afectar. Eso no es sensato. Seguro, por toda la seguridad en las prácticas, hacer lo menos riesgoso que se pueda. El consenso se refiere a los acuerdos, llegar a un acuerdo con la pareja de qué es lo que van a hacer y cuándo van a parar.

De scout a Domina

—Soy Krystal de Sade, tengo 10 años conociendo el medio, 9 como practicante.

Pero no siempre fue así. En su infancia perteneció a la Asociación de Scouts. Disfrutaba particularmente amarrando a su primo. Creció y las travesuras infantiles se convirtieron en fantasías recurrentes en torno a ciertas prácticas que en ese entonces no sabía qué eran o cómo llamarles.

 

Krystal 1ok Internet abrió un mundo de posibilidades. Así dio con relatos eróticos y algunos especializados en sus fantasías. En ese entonces tenía 23 años. Para ella fue sorprendente ver que existían otras personas con sus gustos y empezó a buscar en chats, con mucho miedo, principalmente vía IRC (Internet Relay Chat).

—Entré al IRC y prácticamente grité “quiero a alguien que me dominé”, porque en aquél entonces estaba como sumi, alguien salió y dijo “yo”.

Por esa vía le explicaron qué era, de qué iba, cómo se llamaba y empezó a conocer gente, principalmente de España y después de México. La primera vez que quedó de verse con alguien sólo conversaron:

—Todo fue de vamos a un parque, platicamos. ¡Fíjate! Fuimos a un parque. Bien fresas —ambas reímos ante la imagen del recuerdo—, platicamos y ya hasta ahí. No avanzó.

Tuvieron que pasar dos amos para que encontrara a quien ahora es su pareja, tanto de juegos, como amorosa.

—Él me propuso que fuera su sumisa, hubo algunos ajustes y pasamos a la relación como Amo-sumisa, que después evolucionó a switch (persona que tiene ambos roles en la relación). Después me empezaron a contactar sumisos y tenía un juego virtual con ellos, pero nunca había tenido un sumiso. Con quien me estrené en vivo, a pesar de los juegos que ya había tenido, fue con él.

Marqués, su pareja, estaba a su lado en ese momento y conversaba con mi acompañante, no sin antes pedirle unos tacos y un agua de horchata.

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Calabozo Mx

Después de platicarnos sobre sus inicios y a la par de que se le enfriaban los tacos que Marqués le había pedido, Krystal habló de Calabozo Mx, que empezó a partir de otra comunidad que se llamaba Sado México, pero se desintegró y la gente que se juntaba quedó a la deriva. Algunas personas de ese grupo, Krystal entre ellas, decidieron empezar Calabozo Mx organizando reuniones quincenales en el Centro Cultura de la Diversidad, lugar que ha acogido a otras comunidades como Café BDSM y Club expresión BDSM.

—Están saliendo algunos otros, pero la principal y la más fuerte en México es Calabozo, hasta ahora es la única con reconocimiento internacional. La comunidad fija que tenemos son a lo mucho unas 150 personas, aunque este año hubo un boom de gente muy joven y nueva, a raíz de Cincuenta sombras de Grey.

Pero no cualquiera puede ingresar al grupo. Para empezar, deben tener por lo menos 18 años cumplidos. Entonces Krystal empieza a pasar lista a los más jóvenes que estaban en ese momento en la taquería, una chica de rosa con corsé negro y un par de muchachos más de 23 y 24 años que voltean hacia dónde estábamos nosotros y levantan la mano, en forma escolar.

Tampoco aceptan personas que sean llevadas a la fuerza, desde el principio se advierte que en Calabozo Mx todo lo que hagan es voluntario. La gente acosadora tampoco tiene cabida. Si no saben aceptar un “no” por respuesta, van para afuera. Y mucho menos se aceptan a personas que hagan prácticas ilegales. En este punto Krystal se detuvo un poco reflexiva, me miró muy seria y dijo en tono calmado y comprensivo, como maestra que explica un tema complicado:

—Digamos que todas las prácticas BDSM son ilegales y esa es la realidad, pero nosotros nos referimos a ilegales como pedofilia, zoofilia, necrofilia y estupro. Esas prácticas aquí no entran. Las practicas BDSM son ilegales porque tú estás lesionando. Si alguien te denuncia por la lesión que está sufriendo puedes tener un problema legal. Pero eso nunca ha pasado aquí, a Dios gracias —dice riendo.

Después de la precisión, Krystal pasa lista a los administradores del grupo, todos presentes en ese momento: Marqués, su compañero sentimental; Ángel y Fénix, una amable pareja que estaba justo enfrente de mí, pero en el otro lado de la estancia; Arturo, de espaldas a Krystal en ese momento pero a quien ella alcanzaba con sólo estirar el brazo, acto al que él respondía de manera inmediata y obediente; y, desde luego, la querida Krystal. Ellos preparan los temas, dan los talleres, organizan la logística, llevan la parte de contabilidad y dan asesorías.

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—En el último año me escriben muchas mujeres sumisas para preguntarme sus dudas, cosa que antes no pasaba, es una onda de tutoría y asesoramiento.

Octubre es el mes del Bondage, así que tuvieron un mes muy ajetreado. A diferencia de años pasados en los que las clases fueron seriadas, este año se dieron talleres específicos: dos por día y una clínica. Los temas fueron bondage básico, bondage sin cuerdas, bondage con una cuerda, kibari (que es una variación de bondage que se enfoca, sobre todo, a vestirse con las cuerdas), y, claro, los temas de ese día que fueron bondage aplicado en hombres, bondage asimétrico y clínica de semisuspensiones.

Entonces Krystal me enseñó las fotos de ese día, las cuales miramos por unos segundos para seguir con la conversación. La próxima semana el tema será de suspensiones y se terminará con la tardeada, que es como la graduación. Pero no sólo dan bondage, también dan juegos de impacto, juegos con fuego, asfixia, juegos con agujas y cera, que son de los que ella se acordó en ese momento.

Los precios son bastante accesibles, van desde 50 pesos, que es lo que se paga en las reuniones quincenales, hasta 160 pesos por dos personas, que fue el caso del de cera. A veces les piden talleres privados, cuyo costo varía en función de la práctica y si tienen sumiso o no.

Por Calabozo ha pasado un aproximado de 5 mil personas, más o menos, en los cinco años que llevan de trabajo. Pero el BDSM no es una actividad exclusivamente colectiva, hay mucha gente que practica en la intimidad de su alcoba la cual, obviamente, no se puede contabilizar.

En ese momento, los tacos de Krystal ya estaban fríos y seguía esperando su agua de horchata. Los demás conversaban con las personas que tenían más cerca y comían, yo tenía mucha ganas de saber cómo habían estado las tres fiestas que hace Calabozo Mx al año.

La primera es la del aniversario, que es por febrero y es la más chica de las tres. Prácticamente las tres son lo mismo:

—Se pone un área de convivencia social —dice mientras extiende la mano, recreando el espacio— y se cierra un área para calabozo. Se meten los muebles —toma pequeños muebles imaginarios que coloca en el lugar que había hecho antes—. Tenemos como 14 estaciones de juego, entre cruces, jaulas, marcos de suspensión, es un mobiliario bastante amplio —y conforme dice los muebles algunas de las personas cercanas van sonriendo y entornando los ojos, recreando algún agradable recuerdo—. Se cierra esa parte y se hace la fiesta. ¿Qué se hace en la fiesta? Se presentan algunos performances y la gente se relaciona con los demás y juega. ¿A qué me refiero por jugar? Que sesione, que ocupe los instrumentos. Lo que hemos notado a últimas fechas es una onda más sexual, porque cuando empezábamos nosotros las fiestas eran bien fresas, era así de “ay, sí, estamos conviviendo” y, si acaso, unas palmaditas y ya. Ahorita ya no, ahorita ya hay penetraciones, ¡ya hay trenecitos! —y con el trenecito sube un poquito la voz en tono de admiración, abriendo mucho los ojos—. Ya hay otro tipo de actividad sexual, que también está bien —se recompone y acepta asintiendo con la cabeza—. La gente ya cambió y es capaz de abrir la sexualidad a ese punto. Han ido evolucionando. En la última sí nos quedamos así de “ay, no manches” —y abre otra vez sus de por sí grandes ojos y acompaña con las manos— por todo lo que vimos. Fue la fiesta más grande que se ha hecho en México. Eran —duda un poco, voltea a ver a Marqués, él le devuelve la mirada y ella confirma su cálculo— unas 180 personas. Estamos hablando de que la fiesta se dividió en dos pisos, el piso de abajo fue área social y el piso de arriba fue calabozo —otra vez recrea el espacio—. Hubo gente que nunca bajó del calabozo todo lo que duró. Esa fue la fiesta del 24/7, que es el día mundial del BDSM y es la más grande que hay. También está la de fin de año.

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Al saber la magnitud del último festejo, me intrigaban bastante las medidas de higiene y de seguridad. Ella responde con ese tono calmado pero severo que ya había visto antes:

—Mira, es responsabilidad de cada quien cómo se cuide, porque estamos hablando de gente adulta que sabe perfectamente a lo que va y sabe perfectamente cómo cuidarse y si no se cuida ya es su asunto. Nosotros lo que hacemos es facilitar condones, gel antibacterial, el baño para que se laven y ya cada quien hace lo que quiera hacer y se arriesga a lo que se quiera arriesgar. Nosotros tenemos instrumentos para juego de impacto de uso común porque son los que no implican riesgo de contagio de ningún tipo, pero ya hablando de juguetes sexuales, cada quien lleva los suyos, cada quien se hace cargo y cada quien los limpia como tenga que limpiarlos —y se sacude las manos, como quien ha terminado una tarea encomendada—. Y a los muebles se les da su limpiadita con cloro.

La imagen no deja de ser graciosa para nosotros que reímos al escuchar la historia. Es así como ella llega a la conclusión de que Calabozo Mx tiene que crecer porque necesita un lugar fijo. Es muy complicado encontrar espacios para el BDSM, así que el siguiente paso fuerte será alquilar una casa, un departamento o un café alternativo.

Cincuenta sombras de Grey

A lo largo de la conversación, el tema estaba saliendo y tenía que ser tocado directamente, ¿qué pasa con Cincuenta sombras de Grey? Krystal responde frunciendo un poco el ceño y señala con toda seguridad:

—Obviamente no es una novela que hable de BDSM. Cincuenta sombras de Grey habla de una relación de abuso de un tipo que está enfermo, enfermo psiquiátrico —y hace hincapié en el punto—, incluso en el libro lo dice, y que tiene una relación enfermiza con una mujer que supuestamente es sumisa, que tampoco es sumisa —niega con la cabeza y echa el torso un poquito para atrás—, y que el tipo busca castigar a su madre a través de las sumisas. Eso no es BDSM. Por donde lo quieras ver es abuso, porque la tipa siempre está temerosa de lo que el güey le vaya a hacer, porque si se mueve acá el güey se vaya a enojar. Eso no es BDSM, eso no es —repite por cuarta vez y sigue en tono airado—. Cualquier cosa que sea un abuso, que no sea consensuado, que sea algo que dañe a la persona, no es BDSM, y por daño me refiero a hacer algo que no haga sentir bien a la persona, porque igual un daño puede ser un moretón, pero si a la chica le gusta y es acordado y es consensuado es BDSM, si no es consensuado es abuso.

Tras decir esto se torna seria, hace un pausa, como reflexionando sobre el punto. La mirada se le nota sombría, enojada. Se cruza de brazos. Me mira de nuevo y prosigue:

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—Hay muchas chicas que llegan aquí por Cincuenta sombras de Grey, yo diría que de 10 chicas de esa edad, 8 vienen por eso. Las que traen una inclinación, una curiosidad, sí se quedan, si no, se van. Lo que sí hemos notado es que vienen superaventadas. Antes para que tú sesionaras con alguien te llevaba algún tiempo conocerlo. Ahorita ya no, ahorita se están aventando a prácticas que yo en mi vida hubiera hecho, a lo mejor era yo muy fresa, no sé, pero ahorita sí lo estamos viendo como una constante entre las chavas. Entre ellos no, ellos todavía están más tranquilos, pero ellas no, se avientan de buenas a primeras. Para que te des una idea, estamos hablando de fisting (introducción total o parcial de la mano por vagina o ano) o cutting (hacerse heridas punzocortantes ). Entonces te quedas así como: güey, tienes toda tu vida por delante para empezar a hacer las cosas… —para un poco, me mira, inclina la cabeza, eleva los hombros de nuevo—, desde mi punto de vista —cambia entonces la entonación y se vuelve otra vez jovial y relajada—, igual y a ellas no les causa conflicto y pues sí son felices, bueno.

Y esa es otra de las razones por las que Calabozo Mx espera crecer pronto, porque en febrero del siguiente año se estrena la película basada en Cincuenta sombras de Grey y llegará otra oleada de jovencitas curiosas deseosas de experimentar.

BDSM y amor

Ver a Krystal y a Marqués es un gusto. Llevan 9 años de pareja y 2 de casados. Se tratan con cariño, se preguntan cosas, se atienden mutuamente. Marqués pide que le calienten de nuevo los tacos que se le han enfriado y que le lleven el agua de horchata que jamás llegó. Ellos viven el sueño, ese de que la relación Amo-sumisa se convierta en una relación amorosa, así, de pareja. Krystal sonríe y habla al respecto:

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—La relación que tengo con él está más allá del BDSM, el BDSM pasó a segundo término. Empezó así, pero ahorita ya es una relación de pareja con BDSM. Para mí es genial porque cuando empecé con él teníamos ese juego de Amo-sumisa y para mí también fue muy demandante y no aguanté. Fue por eso que empezamos el switcheo, porque tengo el carácter muy fuerte y hacer el brinco fue como ajustar muchas cosas y de pronto ya tienes una relación de pareja y no puedes estar jugando todo el tiempo, no puedes. Hacer el brinco es empezar a platicar, llegar a acuerdos, ver que tus prioridades como pareja son muy diferentes al juego de dominación que tienes. Ahí es cuando la mayoría de las parejas BDSM truenan, las que empiezan como nosotros, porque no son capaces de lograr los acuerdos de separar la relación de pareja, de la vida diaria, de la relación de dominación. Como switch soy muy feliz, pero en este momento de mi vida yo ya no me asumo como sumisa con nadie más que no sea él. He tenido más sumisos varones, las sumisas que he tenido han sido con él y la verdad la experiencia no ha sido nada buena porque se enamoran. Meter a una tercera persona en una relación es muy complicado.

Aquí hay un detalle interesante. ¿Recuerdan a Arturo, el administrador del grupo sentado atrás de Krystal a quién ella alcanza con la mano y él atiende de inmediato? Hace pocos días se oficializó su relación como Ama-sumiso.

—Marqués no tiene problemas porque yo tenga alguien con quien jugar, ni yo porque él juegue con alguien. Sí tenemos nuestra lista de vetadas, porque hay gente que sabes perfecto qué intensiones lleva, pero ya no me causa conflicto. Además, el grupo requiere sesiones con la gente, sería muy ilógico que cada vez que él agarra a alguien para nalguear yo me pusiera celosa.

Ellos no son las únicas personas con relación amorosa y BDSM en la taquería, los otros dos administradores, Ángel y Fénix son otro ejemplo, aunque a la inversa porque ellos empezaron como pareja vainilla (en el argot BDSM se le dice “vainilla” a la gente fuera de la comunidad). Krystal contó la historia:

— Ángel era bedesemero. Ella no sabía. Llegó un momento en que, después de un buen tiempo de matrimonio, él le dice: “¿sabes qué? Esto es lo que me gusta”. Entonces la mete y ya están los dos aquí —poco tiempo después, ambos se paran, se despiden de todos y se van juntos, tomados de la mano—. Tenemos también otro caso de una pareja de Guadalajara que ya prácticamente había tronado, entonces llegó el momento de “vamos a sincerarnos” y ella le dice que esto le gusta. Ella le empieza a regalar sus primeras cuerdas, le paga su primer viaje para que aprenda a amarrar y son un matrimonio que ya tiene dos bebés y son muy felices.

Datos para vainillas

Fue difícil terminar la conversación con Krystal. Cada vez que apagaba la grabadora, surgían nuevos comentarios y anécdotas. Entre esas cosas, Krystal dio algunos datos interesantes:

Todos los practicantes que asisten tienen o están cursando estudios de licenciatura. Las profesiones que más abundan son psicólogos y diseñadores, en ese orden, seguidos de médicos. Casi no hay abogados, ingenieros en sistemas o de humanidades. Hay tres generaciones muy marcadas: de 18 a 25, de 30 a 40 y de 45 a 55. La persona más grande que ha ido con ellos tiene 82 años.

En México, los de la comunidad más que vestir de piel o látex, adoptaron un atuendo dark o gótico, las mujeres gustan de usar corsé de encaje.

Nos despedimos del grupo, de Marqués y de Krystal, ella, solícita y amable, como antes, nos dio un beso y un abrazo. Por segunda vez, le llevaron el plato de tacos caliente y, ahora sí, el agua de horchata. Esa fue la razón por la que concluyó la charla.

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