Para comer en este lugar, no hace falta hacer reservación ni llegar con anticipación. Ellos están puestos desde tempranito. Son un grupo de chavos que, si vives o trabajas en la colonia Cuauhtémoc, podrás verlos empujando su carrito para instalarse en Nazas y Ebro, como a eso de las siete de la mañana. No siempre son los mismos y en realidad, no sé si son de aquí del Distrito Federal o si vienen de algún lugar de la república, empujados por el deseo de salir adelante. El asunto es que ahí están, por lo menos de lunes a sábado, echándole muchas ganas para que sus comensales disfruten. La verdad. Porque si de comer unos buenos tacos se trata, este es el sitio adecuado.

Si los quieres a manera de almuerzo, basta con que te des una vuelta a eso de las diez de la mañana, para que encuentres de todo. La variedad es buena: bistec, alambre, pollo, chorizo, chuleta, campechanos y por si fuera poco, ya más tarde, instalan un trompo de pastor, para que puedas acompañarlo como debe ser, con su piñita, su verdura, salsa y limón. ¿Qué no fue suficiente? Pues si el estómago te alcanza, prueba con una torta, en telera grande, también al pastor. Imperdible y más, si la pides con quesillo.

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Sabor a mordidas

Yo los conocí hace ya unos años. Y como soy amante de la carne roja, pues… me fui por los de bistec. Yo trabajaba a una calle de donde estos chavos se ponen y estaba explorando la zona en busca de comida. Llegué ahí y pedí mis tacos para llevar y un poco de guacamole para aderezar. ¡Nunca lo voy a olvidar! Llegando a mi oficina, me senté a comer y les puse encima esa delicia verde. No pregunté, jamás me dijeron… pero a la primera mordida, creí que me saldría fuego por la boca, o al menos, humo por las orejas… es que ¡el guacamole lo preparan con chile habanero! Y aunque sufrí, la verdad es que les tomé el gusto tanto a los taquitos como al guacamole y dicho sea de paso, eran una opción súper socorrida en esos días donde el hambre y el antojo hacían sus estragos. Obvio, con el tiempo fui probando de todo y si de recomendar se trata, me quedo con las tortas de pastor.

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La verdad es que a pesar de que siempre hay gente, te atienden súper bien. El taquero se la rifa para entregar tu pedido lo más rápidamente y evitar que se acumule el trabajo y los clientes insatisfechos. No solo hay variedad de tacos, sino de salsas y complementos: salsita roja, pico de gallo, guacamole que no pica, de habanero, la infaltable salsa verde, así como frijolitos, nopales, papas y bastante limón; todo para que te los prepares a tu completo gusto. Para quedar satisfecho, todo dependerá de tu hambre. Habrá quien se coma tres o cuatro, incluso más, aunque es bueno que sepas que están hechos con tortilla normal, para que le calcules.

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Por lógica, la hora de la comida es cuando más lleno está y por lo regular, comienzan a recoger como a eso de las cinco de la tarde, así que si andas por la zona más o menos en ese rango de horario, vale la pena que te des una vuelta. Y si ves un carrito empujado por varios chicos, morenos por el sol, muy sonrientes y echando relajo, es señal de que se te hizo tarde y tendrás que esperar al día siguiente para probarlos.

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Todo un evento

Este es un dato que no te puedes perder. Cada año,  en el aniversario de este “restaurante ambulante”, los tacos son cortesía de la casa. Si te animas a darte un rol por ahí, no te olvides (como a mí me pasó) de preguntarles a los chavos sobre este festejo tan peculiar. Y si te vas a lanzar en ese día, prepárate para ¡para hacer fila!

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