Hablar de política es entrar en controversia, un juego de aceptación y rechazo; los colores son claros, aunque siempre existe un acuerdo sobre quién debe ser juzgado. Más allá de todo, tocar un tema político sin caer en la repetida fase aburrida, en la que pocas personas logran tener interés total, es complicado. Sin embargo, la caricatura salta ese obstáculo.

Han pasado 23 años desde la primera edición de esta revista, cuando eran conocidos como El Chahuistle; dos años después cambia al nombre a El Chamuco e inicia su primera fase, en febrero de 1996. Luego de un descanso, del 2000 al 2007, (un sexenio nada más) en febrero del primer año de gobierno de Felipe Calderón, la tinta, el papel, el humor negro lleno de referencias sociales y culturales, volvieron para quedarse, logrando un total de 373 ediciones.

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Logo Chamuco

Como en todo buen mexicano, el humor impera en esta publicación. Caricaturistas consagrados como El Fisgón, Monero Hernández y Antonio Helguera; por supuesto, varios de los colaboradores de la primera y segunda época como Augusto Mora, Aurelio Fernández, Cintia Bolio, Rapé, La Dama y Vigo; presentes en el décimo aniversario de la segunda época de El Chamuco, recuerdan llenos de euforia y con melancolía, una lucha de años basada en risas y deseo de algo mejor.

¿Por qué el Chamuco y los hijos del averno?

En la actualidad nos podemos burlar de personajes políticos con memes en redes sociales, disfrutamos y enfurecemos con sus errores constantes; en los 90 era necesario un lugar para desahogar el poder de la crítica social. “Cada vez que un funcionario habla, se quema un poco y se expande por los aires un olor a chamusquina, a chamusco, a chamuco” dice el editorial del primer número.

Desde la llegada de la segunda época de El Chamuco, el mando ha estado en manos de Rafael Rapé Pineda, quien a sus 23 años dejó su natal Veracruz para encaminarse en un viaje de largo trabajo. “Conocí El Chamuco en un puesto. Desde el año 95, 96, me dedique a enviar cartones a la revista. El primero que publicaron fue el dibujo de un granadero con la frase Un tal Rapé nos mandó este cartón”, cuenta el monero.

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photo Chamuco

El trabajo del periodista muchas veces trae consigo riesgos, pero en los últimos años las muestras de peligro hacia quienes se dedican a este oficio son más claras que nunca. “En 2011, recibí amenazas en mi natal Veracruz, durante el gobierno de Duarte”, dice Rapé. “Me vi obligado a salir del estado e inclusive del país. El humor de la revista me ayudó a no caer en depresión. Si te dejas paralizar por el miedo, no haces nada, y quiero seguir haciendo esto siempre”.

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Tomar el liderazgo de una revista del grado del Chamuco, no es tarea fácil; no sin caer en la comparación de épocas. “Fui considerado entre tres personas; se platicó la situación y al final quede. No se puede ser diva como Monero”, afirma Rafael Pineda.

Para poder crear contenido se necesita creatividad, algo que a Rafael le sobra en muchos sentidos, demostrándolo no solo en el Chamuco, también en otros medios. Pero no es lo único. “Debes de tener mucho conocimiento, leer, leer y dibujar; ser constante”, me cuanta Rapé, quien ganó el Premio Gabriel García Márquez en 2017.

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Durante los años de trayectoria de El Chamuco, los nombres de caricaturistas han ido y venido, pero hay quienes llegan para quedarse y sobresalir. Augusto Mora es uno de ellos. A pesar de no tener un interés político en sus inicios, los trabajos de Rius siempre fueron una motivación para él durante los años 90. En 2011 llega a la casa de la parodia y sátira política: El Chamuco. Bastaron algunas colaboraciones para ganar un lugar en la revista.

Mora, un creador de historietas mexicanos, destaca por su crítica con humor en corte documental y transmitir a la sociedad el deseo de tomar conciencia sobre los temas del país. Posee su propio sello “Muerte Querida”, en el cual ha lanzado obras implacables, entre las que destacan “La caída” y “En busca de una voz”, está ultima, ganadora del Segundo Premio del Comic convocada por el Memorial del 68.

¿Qué se necesita para ser parte de El Chamuco? Calidad en los trabajos, un trasfondo, que por supuesto, debe de incluir un discurso fundamentado; pero todo, con total libertad, sin barreras o muros que detengan la creatividad. La selección de los trabajos es detallada, pero no cerrada o con una misma línea, es pensada en crear conciencia y cambio social.

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